NOTIMEX/JUAN CARLOS PEREZ

Por Silvia Sánchez, corresponsal.

Qué hacer con lo que sabemos hacer. Bajo esta premisa, el escritor y filósofo español Fernando Savater desarrolló la conferencia ‘La educación humanista como tarea ética’, presentada el miércoles, en el auditorio Luis Elizondo del Tecnológico de Monterrey, y moderada por Jesús Silva-Herzog, profesor de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del instituto y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

Encaminar nuestros medios hacia la consecución de un fin es el planteamiento de las ciencias humanistas y lo propuesto por el autor de más de 50 obras durante esta plática, a la que asistieron principalmente alumnos y académicos de la institución.

A partir de esta idea señaló que en el modelo educativo actual se ha perdido la importancia de las asignaturas artísticas, como la música o la estética, y de las humanísticas, como la literatura, la filosofía o la historia, y se ha dado preferencia a las asignaturas científicas. Actualmente la ciencia está muy respaldada incluso económicamente, porque de ahí nacen descubrimientos que pueden convertirse en tecnología aplicada. Pero apunta que si bien la ciencia ha sido esencial para la evolución, sólo es un medio para la realización del ser humano, pero la verdadera realización se consigue sólo a través de las humanidades.

A su vez, defendió que no se trata de dejar de lado la ciencia, sino de favorecer una comunión entre ésta, las artes y las humanidades, pues aseguró que sólo así se garantizaría una educación plena para el futuro.

Sobre el uso de la tecnología en la educación el escritor propuso no percibirla como una solución para mejorar el nivel educativo, sino como un vehículo. Desaprobó, por ejemplo, obsequiar dispositivos electrónicos a los estudiantes como si éstos “educaran automáticamente”; por el contrario, propuso usarlos sólo como un instrumento, pues en su opinión la educación debe ser llevada a cabo “cuerpo a cuerpo… Nadie puede aprender a vivir más que de otro ser humano que viva, no podemos aprender a vivir de una máquina”.

Sugirió además percibir a la educación como un problema de todos, a pesar de que ésta sea financiada por fondos públicos o privados. Uno de los mayores retos que planteó acerca de ella es que nadie debería abandonar sus estudios por falta de fondos, hecho que calificó como ‘desigualdad’. “Qué mérito tiene obtener reconocimiento si los que podrían competir contigo no pueden competir porque no tienen medios”.

Ante la problemática de desigualdad sugirió transmitir más humanidad como seres humanos que somos, fomentar la solidaridad con los miembros más débiles y revolucionar a favor de la sociedad, como en su momento lo hicieron propuestas como la educación o la salud públicas, a los que define como avances extraordinarios para la humanidad, pero no dejó de expresar sus expectativas de observar más avances y derechos humanos más consolidados.

Asimismo afirmó que actualmente en la sociedad ya no hay cabida para la resignación ante la corrupción y la impunidad; sin embargo, se ha perdido un poco el enfoque, y el proyecto social o político se ha desviado hacia una revancha. Hoy en día, lo que se propone ante ello no es un afán de regeneración, sino de castigo. “Bien está exigir justicia a la impunidad, pero eso no puede ser lo único”.

Con estas reflexiones, Savater hizo hincapié en la idea de tener un objetivo hacia el cual dirigir los instrumentos que tenemos, llámense ciencia, tecnología… “De qué nos sirve el automóvil más rápido si no sabemos a dónde ir, y de qué nos sirven los entretenimientos tecnológicos más sofisticados si sólo sirven para llenar un vacío y no para darnos posibilidades de conocimiento, de exploración intelectual”.

Con una serie de preguntas y respuestas, seguidas por un espacio para fotografías con el escritor y firmas de libros, es como el Tecnológico de Monterrey dio fin a esta conferencia, donde no faltaron el sentido del humor, la ironía y, sobre todo, la apertura al diálogo.