La tecnología, al rescate de los elefantes en África

Con ayuda de Google, protectores de elefantes recopilan datos sobre migración de elefantes; el seguimiento busca reducir la caza furtiva de la especie

AFP

Samburu, Kenia (AFP) Frente a los cazadores furtivos que se modernizan para capturar a los elefantes en África, los protectores de los paquidermos recurren a su vez a tecnologías avanzadas para impedir su extinción.

En la reserva de Samburu, en el norte de Kenia, Google creó mapas en tres dimensiones basados en datos por satélite que permiten seguir los desplazamientos de decenas de elefantes equipados con un collar electrónico. El objetivo es garantizar su seguridad y contribuir a la vez a la protección de su hábitat.

Los mapas “constituyen un banco de datos inestimable”, dice el responsable del grupo ecologista Save the Elephants, Iain Douglas-Hamilton, presentando uno de ellos en donde se aprecia casi en tiempo real unos pequeños iconos de elefantes desplazarse en una gran pantalla de televisión.

Las organizaciones de protección de estos animales temen que frente a los precios del marfil —varios miles de dólares por kilo en Asia— la especie pueda desaparecer de África dentro de una generación.

Pero diez años de cooperación con Google han permitido que, al menos en este rincón de Kenia, la caza furtiva retroceda. “Es una anomalía en el continente africano”, dice Douglas-Hamilton.

Farzana Khubchandani, directora de marketing de Google Kenia., dijo a la AFP que la tecnología de Google Earth permite “comprender los esquemas de migración y así proteger mejor” a los elefantes.

“Los collares pueden decirnos también si un animal ha dejado de moverse. Esto nos permite reaccionar rápidamente y enviar patrullas”, dice David Daballen, de Save the Elephants.

Actualmente, 85 elefantes están dotados de un collar de seguimiento, la mitad en el norte de Kenia y el resto en República Democrática del Congo, Sudáfrica y Zimbabue. Su coste es elevado, 8,000 dólares por cada aparato, su instalación y mantenimiento.

Pero el desafío es mayor: en Kenia, sólo quedan unos 30,000 elefantes. En la reserva de Samburu, al norte de Nairobi, hay unos 900 paquidermos.

Flaubert, Rodin y Matisse

Paralelamente a los mapas, los investigadores establecen el árbol genealógico de las familias de elefantes. “Este es Flaubert, de 26 años”, explica Douglas-Hamilton, presentando la familia de los “Artistas”.

“Estos son Rodin y Matisse, pero desgraciadamente, Gauguin murió”, dice el zoólogo británico, de 73 años, que denuncia un “genocidio de elefantes”.

En el centro de investigación de Samburu, se pueden observar decenas de mandíbulas de elefantes muertos por los cazadores furtivos o víctimas de la sequía. Los dientes suministran datos clave sobre la edad de su muerte. Otras partes del esqueleto permiten reconstruir su vida y su muerte.

“Aquí hay una bala, ahí otra”, dice Daballen, mostrando el hueso de un hombro de elefante. Pero Ebony no murió a consecuencia de esos disparos, sino de una bala en la cabeza en mayo de 2011.

Foto: AFP