Tomada de Facebook de SEMARNAT

Por Jansel Jiménez Bulle

Una parte de México está a punto de desaparecer. Es la vaquita marina, especie endémica del país.

“En 2011 había más de 250 vaquitas marinas en el Alto Golfo de California. Hoy quedan menos de 30. Si no hacemos algo hoy, la vaquita podría estar extinta en el 2018″, dijo en conferencia de prensa María José Villanueva, directora de ciencia y estrategia de WWF México.

La única amenaza científicamente comprobada que enfrenta el animal, de acuerdo con Villanueva, es el uso de redes de enmalle para la pesca de peces pequeños, en las que accidentalmente quedan atrapadas las vaquitas. “Se han removido redes de enmalle, en el Golfo de California, de hasta 2 km de largo”, detalló.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), por medio de Jorge Rickards, director general interino de su filial en México, pidió a las autoridades mexicanas “prohibir permanentemente el uso de redes de enmalle y retirar todas las redes fantasma para prevenir la pesca incidental de vaquita, al tiempo que adopta una estrategia integral precisa que permita a las comunidades pesqueras usar las redes de pesca alternativas existentes que no atrapan vaquitas”.

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En abril la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) dijo que el 31 de mayo terminaría la prohibición temporal para el uso de redes de enmalle que comenzó en 2015, en el Golfo de California. Sin embargo, la medida no ha dado los resultados esperados y su suspensión agravaría aún más el problema.

El directivo también explicó que los pescadores de la zona no tienen la intención de provocar la extinción del mamífero marino y están dispuestos a cooperar para resolver el problema, por lo que considera urgente que el gobierno mexicano les ayude mediante un programa de sustitución de redes que no dañen a la vaquita.

“Necesitamos evitar el colapso del ecosistema, porque no sólo va a ser de la pérdida de especies, va a implicar impacto directo a comunidades, a familias, y ellas son las primeras que no quieren dañar a las especies. Por eso necesitamos que rápidamente se apoye la adopción de las redes alternativas existentes y se desarrollen nuevas, puesto que el ecosistema no es infinito y tarde o temprano va a colapsar”, expresó Rickards.

La vaquita mide 1.5 metros de largo y pesa 55 kg, en promedio. Tiene marcas distintivas alrededor de los ojos y los labios. Es un depredador propio del Alto Golfo de California y su desaparición implicaría romper el equilibrio ecológico de la zona. “Recuerdo el símil de la pared de ladrillos con un ecosistema, en donde quitar a la vaquita es como quitar un ladrillo, y la pared finalmente se colapsa”, dijo el directivo de WWF en México.

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“La extinción de un depredador indica que algo está mal. La vaquita es una especie tan local, que también eso la hace muy vulnerable, es un caso muy especial. Si fuera una especie que se mueve más, que migra, estaríamos hablando de otras circunstancias. La velocidad a la que se han perdido las vaquitas sí nos habla del deterioro del ecosistema que se ha venido dando en los últimos 50 años”, agregó Rickards, en entrevista con Tec Review.

El Golfo de California

La zona tiene una enorme relevancia en términos de diversidad marina, pues en ella vive el 40 % de las especies de mamíferos marinos del planeta. Su clima y condiciones geográficas la convierten en lugar de migración de, por ejemplo, ballenas grises.

“Es uno de los ecosistemas más diversos de este planeta. Tiene 244 islas y más de 6 mil especies. La mitad de la producción pesquera (de México) viene de este sitio, produciendo alrededor de 2 mil millones de pesos al año y dando ingreso, alimento y medios de vida a comunidades locales”, explicó Villanueva.

 

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