Libertad y equidad educativas: la mejor inversión para Latinoamérica
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Ante un ambiente de incertidumbre global respecto a nuestra condición de socios económicos con América del Norte, así como de inequidad de oportunidades entre ciudadanos, resulta oportuno que como mexicanos dejemos de ver hacia arriba por un momento y cambiemos nuestro foco hacia nuestra alma latinoamericana.

Con este fin en mente, el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey, invitó a la política colombiana Gina Parody y al rector de la Universidad de los Andes de Colombia, Pablo Navas, a charlar sobre el que consideraron tema clave para salir adelante como región: la educación de calidad.

Durante la mesa de discusión Talento – equidad: educación y gobierno en favor de las mentes más brillantes, ambos personajes afirmaron que los países latinoamericanos “tenemos enormes posibilidades de trabajar conjuntamente” en ese sentido y, para ofrecer al público un ejemplo de cómo lograrlo, compartieron los resultados de iniciativas aplicadas en su país.

El primero es el programa Ser Pilo Paga, cuyo principal objetivo es cambiar la realidad de los jóvenes con un futuro que  “no deciden ellos mismos, sino que lo define el lugar donde nace, es decir, la suerte”, según explicó Parody. Este consiste en otorgar becas a los jóvenes con las más altas calificaciones y que realmente lo necesitan. Quienes las obtienen “no es por palancas, es verdaderamente por sus méritos”, agregó la ex Ministra de Educación y ex Senadora de la República en Colombia.

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“Pensémoslo así: si tenemos una piscina olímpica y todos tienen el mismo punto de partida, quien llega primero es quien haya practicado más, quien se esfuerce más, el más disciplinado. Pero todos salieron del mismo punto. Eso fue lo que tratamos de hacer, igualar el punto de partida”, agregó.

Por su parte, Navas compartió un modelo que se implementa dentro de su institución llamado Quiero Estudiar. Este consiste en apoyar a jóvenes a estudiar una educación superior de calidad para empujarlos a alcanzar sus sueños.

Los alumnos se comprometen a la vez con la institución para en el futuro y, de acuerdo con su nivel de éxito, regresar la ayuda recibida en forma de donaciones para impulsar a una nueva generación. Así se garantiza la sostenibilidad. La idea nació luego de que la universidad “se dio cuenta de que la mejor inversión que se puede hacer desde el punto de vista social y financiero es tomar esas mentes brillantes y darles un empujón”, comentó el rector.  

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