El sector aeroespacial mexicano encontró su vocación en la creación y manufactura de nanosatélites y la infraestructura para su lanzamiento, tanto a nivel nacional  como en otros países, ya que existe una gran demanda de este tipo de estructuras y sistemas en mercados internacionales.

“Esto permitirá que desde México tengamos acceso propio al espacio para poder hacer nuestras necesidades de investigación espacial en primera instancia, pero también para vender los lanzamientos hacia el exterior porque hay una gran demanda para el lanzamiento de satélites pequeños que no está satisfecha adecuadamente”, dijo Enrique Pacheco, Director Ejecutivo de IAC 2016 Guadalajara.

En entrevista con Tec Review, el antes coordinador general de Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico Espacial de la Agencia Espacial Mexicana (AEM), explicó que la demanda por este tipo de manufacturas especializadas viene de la comunidad global.

“Viene del detalle, de lo que necesitan los nanosatélites”, agregó.

Los nanosatélites están formados por tres unidades y sus medidas son 3X10X30, de los cuales actualmente hay entre 600 y 700 proyectos en el mundo. De ahí viene la gran demanda.

Estos satélites siempre son lanzados de “aventón”, es decir, esperando a que misiones más grandes los ‘lleven’ hasta su destino, por lo que siempre están sujetos a que exista la oportunidad y haya disponibilidad de los viajes.

“Para nuestra realidad nacional, incluso lo que cobran esos lanzamientos, sigue quedando fuera de los presupuestos que manejamos, en los que equipos de investigación, sobre todo, a nivel de universidad. Eventualmente es a donde vamos, nos dirigimos a que esos nanosatélites sean los que permitan desarrollar a los estudiantes de licenciatura”, detalló el entrevistado.

De esta manera se constituiría la ruta de la carrera espacial de México: generar nanosatélites entre instituciones, ser proveedores internacionales de la infraestructura necesaria para el lanzamiento de microsatélites, generar una masa crítica y entrenar con ello a una nueva generación de profesionistas en el espacio.

Los nanosatélites son el futuro de México en el espacio
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Prioridad Federal

La construcción de nanosatélites es barata en comparación con cualquier aplicación o hardware espacial. Sin embargo, ya que está configurado el nanosatélite tiene que ser lanzado, y esto, de acuerdo con Enrique Pacheco, eleva los costos hasta niveles de los 200 mil dólares.

“Lo que queremos hacer es que exista por lo menos una vez al mes un lanzamiento gratuito en las universidades”, dijo Pacheco.

Si bien, el Gobierno Federal delimitó la función primordial de la Agencia Espacial Mexicana al inicio del sexenio priorizando su función a las telecomunicaciones para el desarrollo y al apoyo a la conexión de comunidades, para el ex funcionario de la AEM fue un buen inicio y la mejor manera de que este sector encontrara su vocación.

“El gobierno nos ha apoyado mucho y en Telecomunicaciones no lo vemos como un tope, finalmente estamos aquí para atender realidades sociales, entonces, de alguna manera, cuando tienes algo asignado, lo haces en casa”, afirmó el directivo.

Javier Mendieta Jiménez, director de la Agencia Espacial Mexicana (AEM), explicó durante el inicio de su administración, que si bien, era pronto para afirmar que México se dirigiría al espacio, sí estarían abiertos a realizar acuerdos para dar pasos hacia la Luna y a diversos ‘destinos espaciales’.

“En el sector aeroespacial una de las necesidades más apremiantes es la conectividad, y esa conectividad se resuelve en comunidades rurales con satélites, esa conectividad se ha enfocado a llevar servicios básicos a esas poblaciones, como servicios de salud y de banca electrónica”.

Los acuerdos con universidades y la realización de “las Olimpiadas Espaciales”, como se le conoce  al IAC 2016 en Guadalajara son el mejor ejemplo de este tipo de tratos.

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Con “medio kilo” en la Luna

México, mediante sus universidades y empresas ha promovido que disciplinas como el diseño por computadora y el software asistido por computadora sean abundantes, por lo que hay una gran cantidad de fábricas de software para sistemas de avión y modelado, cuyo campo de aplicación es el sector aeroespacial.

“Estamos desarrollando un centro de sistemas espaciales en Zacatecas, que dará oportunidad de tener desarrollos especialmente para el sector”, detalló el director ejecutivo de IAC2016

El Tecnológico de Monterrey y dos de sus Campus también encabezan una de las primeras misiones ‘visibles’ para desarrollar un cohete, cuya misión será ascender 2 kilómetros de altura y analizar la atmósfera.

“No es el primero. Tenemos de 3 a 4 grupos haciendo ‘cohetería’ ya, en la Universidad Autónoma de Baja California durante el 2013 ya se lanzó un cohete que alcanzó los 4 kilómetros”, dijo.

El primero de estos lanzamientos exitosos se dio en una alianza con la compañía Astrobotic, que reveló el trabajo conjunto con la AEM en 2015 para enviar un equipo explorador a la Luna.

“El mejor ejemplo es que estamos desarrollando una carga útil para una misión en la Luna. Medio kilogramo que vamos a colocar en un vehículo que vaya a la Luna, ese ya es un experimento mexicano que va a la Luna, pensado y diseñado para llegar a la Luna”, dijo el líder de IAC2016.

Los desarrollos con universidades por el momento están enfocados a cargas pequeñas, es decir, de menos de 750 kilogramos de peso, son fácilmente transportables y su base de lanzamientos es relativamente sencilla.

“No requieren las grandes torres que vemos en Cabo Kennedy”, concluyó Enrique Pacheco.

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Aquí puedes conocer más de IAC2016 en Guadalajara.

 

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