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Piensa un momento: ¿cuánto has caminado hoy? ¿Corriste en la mañana? ¿Usaste escaleras en lugar de ascensor? El ejercicio, además de la dieta, es indispensable para una vida sana y equilibrada. Las evidencias científicas de sus beneficios son abundantes; por ejemplo, reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer.

En las últimas décadas se han estudiado los cambios que genera el ejercicio aeróbico en la anatomía y el funcionamiento del cerebro. Algunas de las primeras descripciones lo relacionaron con cambios en las áreas cerebrales motoras, responsables de los movimientos de las extremidades. Luego se le correlacionó con las emociones.

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Uno de los procesos más interesantes en los que participa la actividad aeróbica es en la generación de nuevas neuronas o neurogénesis. En el cerebro adulto, en ciertas áreas se generan nuevas neuronas funcionales capaces de integrarse a los circuitos ya establecidos.

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Así, correr eleva la producción de nuevas neuronas en el hipocampo, una estructura importante en la formación y almacenamiento de las memorias espaciales y autobiográficas. De esta manera, se ha establecido que el ejercicio tiene una influencia importante en diversas etapas de estas memorias.

El ejercicio también promueve la generación de ciertas moléculas que mejoran la plasticidad neuronal –es decir, la habilidad cerebral para reorganizarse a partir de la experiencia–, como el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), además de modificar los niveles de ciertos neurotransmisores, como la dopamina, importantes en la cognición humana. Además, aumenta el volumen de materia gris en otras áreas del cerebro.

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Las alteraciones fisiológicas que resultan de la actividad física son va- riadas. Aunque ya se han descrito mecanismos por los cuales algunas moléculas, como las neurotrofinas y otros factores de crecimiento, influencian directa o indirectamente al cerebro, todavía no se describe completamente cómo genera cambios tan impresionantes a nivel cerebral.

Otro aspecto valioso del ejercicio: es un factor de protección para las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson. Asimismo, existen evidencias de que es benéfico para la recuperación tras un daño cerebral o un episodio de depresión. Y, por si fuera poco, reduce los niveles de estrés cotidiano.

Ni es para tanto

El ejercicio aeróbico es el más benéfico para el cerebro que otros tipos de actividad. Estudios sugieren que sólo 20 minutos de actividad son suficientes para gozar de los beneficios que tiene en el cerebro.