Tec de Monterrey

Por: Jansel Jimenez

Tiene el tamaño de un centavo de dólar, pero encierra un potencial de generar millones de billetes verdes en ganancias. Se trata de un dispositivo pionero en su género: un conjunto de diminutas tuberías plásticas fijadas verticalmente, que podría revolucionar las industrias farmacéutica, alimenticia y de generación de energía.

“Se usó impresión 3D para obtener este sistema que genera microcápsulas”, expresa Daniel Olvera Trejo, doctor en Ciencias de Ingeniería, del Tecnológico de Monterrey, y uno de los científicos involucrados en el proyecto coordinado por Luis Fernando Velásquez García, investigador del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés). Ambos dieron a conocer, apenas hace unas semanas, esta tecnología que podría tener una impresionante utilidad industrial.

Las microcápsulas, de micrómetros de diámetro, encerrarían medicamentos a la manera de las cápsulas convencionales o albergarían aromas o aceites esenciales para potencializar el sabor de alimentos. En este sentido, fungirían como pequeños receptáculos que, al desintegrarse en el medio, liberarían gradualmente su contenido. Entonces el efecto de la sustancia transportada podría ser controlado y más efectivo. Otra aplicación, de acuerdo con Olvera Trejo, sería la generación de microesferas provechosas en sistemas alternativos de obtención de electricidad.

“Se podrían hacer también partículas huecas de dióxido de titanio, que mejorarían la eficiencia de paneles solares”, precisa el investigador.

El desarrollo en cuestión representa un progreso sustancial en este campo de investigación. “Hay otras técnicas de encapsulación, por supuesto; pero la ventaja de esta técnica es que puede hacer cápsulas de tamaño uniforme, sin que haya mucha diferencia de tamaño entre una y otra”, explica Olvera. Otro logro fue aumentar la cantidad de producción. ¿Cómo? Se hizo un dispositivo con muchos emisores (tuberías).

“Hemos logrado una densidad de 25 emisores por centímetro cuadrado, pero antes no se había logrado esto. Para que una empresa farmacéutica voltee a ver una tecnología, ésta tiene que ser altamente productiva”, señala el EXATEC.

En el proyecto sólo se han hecho pruebas exitosas con esferas de aceite que contienen agua; sin embargo, se espera que en los próximos años se hagan ensayos con otros materiales como biopolímeros digeribles en animales y humanos. “El alcance, en un tiempo próximo, es que esta tecnología sea parte de un proceso comercial, es un camino largo de recorrer”, concluye Olvera.

Un fruto compartido

La investigación recientemente fue publicada en Lab on a Chip, una revista científica de gran impacto internacional en el área de miniaturización de dispositivos químicos. “Nos dieron la portada en la revista, para destacar el artículo por la relevancia de la innovación que presentamos”, dice Olvera Trejo, quien realizó la investigación como parte de una estancia posdoctoral en el prestigiado centro educativo de Massachusetts.

Esto ha sido uno de los frutos del convenio de colaboración académica entre el Tecnológico de Monterrey y el MIT, pactado por ambas instituciones desde octubre de 2013.

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