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Por: Rodrigo Pérez Ortega

Hoy vivimos en un mundo lleno de responsabilidades, fechas límite, tráfico y otras fuentes de estrés que pueden perjudicar nuestra productividad y salud. Es importante buscar formas de relajarnos y liberarnos un poco de la tensión que tenemos acumulada.

La meditación puede ser una opción. Un entrenamiento mental tiene como fin mejorar las capacidades sicológicas de un individuo, como la atención, la regulación de las emociones y el autoconocimiento.

Aun cuando se ha practicado desde la antigüedad como parte de tradiciones religiosas –principalmente en Asia–, hasta hace algunas décadas comenzó a ser estudiada por la ciencia para determinar los distintos proce- sos neuronales, sicológicos y fisiológicos que llega a ejercer en un individuo.

Una de las formas de meditación más común –y la más estudiada– es la de atención plena o mindfulness meditation, que se enfoca en la atención sin prejuicios y en las experiencias personales del presente; pone énfasis en la habilidad de tomarlas con apertura y aceptación.

Los primeros estudios asociaron esta práctica con una representación más positiva de uno mismo, así como una mejor autoestima y capacidad de regular las emociones. De igual manera, incrementa el estado de alerta, la atención ejecutiva y la concentración: importantes para cualquier tipo de trabajo.

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No sólo los beneficios son evidentes en el plano sicológico, sino también a nivel neuronal. Diversos grupos de trabajo han hallado que existen cambios estructurales y funcionales en distintas áreas del cerebro involucradas en la percepción de uno mismo, en la memoria y la regulación emocional.

Otras investigaciones han demostrado que las personas que meditan frecuentemente presentan una activación baja de la amígdala, que está involucrada en la respuesta al miedo y al estrés. Incluso, se ha usado en el tratamiento de trastornos de miedo. La meditación también tiene la capacidad de modificar al sistema inmune y otras funciones vitales del cuerpo humano.

Los mecanismos por los cuales esta disciplina causa cambios en el cerebro y el cuerpo todavía no se han elucidado; sin embargo, sus efectos positivos no se deben pasar por alto. Sin duda, es buena para modificar nuestras emociones y nuestra atención, así como para conocernos más a fondo. Todo indica que esta práctica –a corto y largo plazos– nos ayuda a tener una relación estable entre mente y cuerpo.

Para relajarte mejor

Es esencial elegir una hora y un espacio donde no haya distracciones. Se recomienda estar en una postura cómoda y seguir las instrucciones de un experto, aunque hoy existen diversas guías en internet.

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