Leer ficción, es decir, novelas, dramas, ciencia ficción, fantasía; ayuda a tener una mayor actividad del hipocampo, una región del cerebro asociada con el aprendizaje y la memoria, lo que propicia que la imaginación, sin mucho esfuerzo, simule un mundo o situación social que provoca compresión y empatía en el lector.

“Los escritores no necesitan describir escenarios de forma exhaustiva, solo tienen que sugerir una escena y la imaginación del lector hará el resto”, afirma Keith Oatley, psicólogo y novelista, en Ficción: Simulación de los mundos sociales, su último estudio publicado en Trends in Cognitive Sciences.

Como especialista en psicología de la ficción, Oatley realizó dos experimentos y pruebas para ver los alcances y efectos de las obras de ficción para la imaginación. En el primero, se pedía a varios participantes que se platearan una escena a partir de algunas frases sugeridas como “una alfombra azul oscuro”, mientras permanecían conectados a una máquina de resonancia magnética.

El profesor de emérito de psicología aplicada y desarrollo humano en la Universidad de Toronto explicó que luego de tres frases, se registró una mayor actividad en la zona del hipocampo, ya que de acuerdo con sus teorías, esta ficción simula un mundo social que provoca comprensión y empatía:

“Cuando leemos ficción nos volvemos más expertos en la comprensión de personas y de sus intenciones”.

Mejor simulación y más empatía social: los resultados de leer ficción
Getty Images

El proceso es simple, hay un efecto de mímesis o imitación, conceptos que ya encontrábamos en autores como Platón o Aristóteles.

El efecto o beneficios de consumir más ficción también se encuentran en personas que ven series televisivas dramáticas o que juegan videojuegos en lo que hay una historia narrativa en primera persona.

El segundo experimento fue más visual y de interpretación. En éste, se  mostraba una fotografía a los participantes del test, en la que tenían que imaginar en qué estaban pensando o describir qué estarían sintiendo los personajes de la fotografía.

La conclusión fue contundente:

Las respuestas de los lectores de ensayos y libros de no ficción dieron lugar a términos más aproximados que los lectores de ensayos y libros de no ficción.

Dichos resultados de ambos estudios son reforzados en la publicación con las teorías de otros autores, como el citado Frank Hakemulder , investigador de lengua y literatura en el Instituto Cultural Inquiri (ICON), de la Universidad de Utrecht, que afirma que la complejidad de los personajes literarios ayuda a los lectores a tener ideas más sofisticadas acerca de las emociones de los demás.

Finalmente, Keith Oatley afirma que este descubrimiento es relevante, debido a que la sociabilización es una característica del ser humano que se aprende, no es del todo instintiva.

Mejor simulación y más empatía social: los resultados de leer ficción
Getty Images.

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Con información de Trends and Cognitive Sciences y El País.

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