Memes, un fenómeno digital muy serio

Están por todos lados. Se reproducen con rapidez y nadie puede frenarlos. ¿Son signo de una nueva cultura digital, una conciencia social o crítica?

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Por José Alberto Castro

El terrible genocida y dictador está furioso. Tembloroso, un alto mando le informa que en este videojuego de simulación de vuelos de aeronaves y aterrizajes “no hay cambios ni nuevos modelos de aviones”. El bigotito de Hitler salta de su cara con el grito: “¡Yo me paso al Combat Flight Simulator, que allí todo es más real!” Pero uno de sus colaboradores le sugiere: “tampoco hay que dramatizar”. Entonces, el führer, transformado en neurótico gamer, balbucea: “tantísimo tiempo esperando y sacan… ¡esa porquería!”

Publicado en YouTube, en español e inglés, este video convirtió la polémica figura de Hitler en chiste y marcó un hito tras convertirse en el más viralizado de 2006. ¿Qué hizo DReaperF4 para lograrlo? Simplemente, como hoy lo hacen miles de internautas, retomó el fragmento de la película alemana La caída (Der Untergang, 2004), donde Hitler es interpretado por el actor Bruno Glanz. Sin alterar el video y el audio originales, introdujo un tercer elemento: subtítulos en español, sincronizados a los diálogos, pero con frases que no corresponden al audio original en alemán. Eso le dio una nueva y divertida lectura a la escena.

Lo asombroso de la travesura del anónimo DReaperF4 es la permanencia de su inusitado meme. Después de una década, sigue con ocurrencias de lo más ingenioso bajo el título Hitler se entera… de la muerte de Chespirito y de la de Han Solo. O de que Donald Trump insultó a los mexicanos: “¡Nadie insulta a los mexicanos ni a los latinos! ¡Voy a mandarlo a un campo de exterminio! ¡No coman en McDonald’s o se les taparán las arterias y parecerán Dumbos como Donald!”

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En un video de YouTube hay una entrevista con Bruno Ganz. Fue subido en 2012 y ya tiene más de dos millones de reproducciones. Ahí, el actor confiesa que la compañía de producción ha intentado detener todos estos videos, pero ha sido en vano. “Me han hecho más popular de lo que jamás me hubiera podido imaginar”.

Memes como éste y otros que conjuntan una imagen y un texto, las más de las veces graciosos, los vemos todos los días en las redes sociales. Algunos los coleccionan, comparten y les dan like, impulsados por las distintas emociones que suscitan. Son contagiosos y fomentan el debate. Dicen los expertos que, además, son capaces de construir comunidades enteras en torno suyo. Los memes tienen más chiste de eso que se ve a simple vista y que nos arranca una buena carcajada.

Con vida propia

El meme tiene diversas formas. Generalmente combina una frase y una imagen o fotografía, o se presenta a partir de diversas formas simbólicas disponibles en internet, como videos (la botella challenge, el mannequin challenge y Andy’s coming, entre otros), imágenes o animaciones que se reproducen miles o millones de veces en las redes sociales.

La fuerza que ha tomado en el ámbito digital es novedosa por la capacidad de reproducción que tienen. Basta asomarse a internet para constatar que su cultura es imparable. Son un fenómeno mundial que se extiende por todas partes y son utilizados para representar cualquier situación.

Lo que ocurre, explica Mihaly Csikszentmihalyi en El yo evolutivo, es que la información que generamos tiene vida propia. En el instante en que nace un meme, comienza a reaccionar y transformar la conciencia de su creador, así como la de otros que hayan entrado en contacto con él. “Aunque en principio los memes son creados por la mente, no tardan en dar la vuelta a la situación y empezar a modelar las mentes”, apunta este investigador de la Universidad de Claremont.

A finales de 2016, en México surgió un caso ilustrativo e insólito: los “#XV años de Rubí”. El 29 de noviembre se publicó una invitación en formato de video para festejar los 15 años de la joven de una comunidad en San Luis Potosí. El video viajó por la web con rapidez. El 12 de diciembre tenía un millón 132,260 reproducciones.

El padre de la quinceañera dijo en entrevistas con periodistas que él y su esposa tuvieron la idea de invitar a “toda” la comunidad de la pequeña población de unos 200 habitantes a través de un medio local, pero otro medio del mismo estado replicó la invitación en redes sociales y millones de usuarios se sintieron invitados. Así, un tsunami de memes mantuvo vigente, durante varias semanas, el tema en redes y medios de comunicación. Incluso, medios extranjeros como El País, Daily Mail, Fox News San Diego y hasta la BBC de Londres retomaron la noticia en sus portales de internet.

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Los memes no son nuevos. En la Revista de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana, Francisco Cortázar recuerda un fenómeno que se dio en los años 60, con la llegada de la computadora ASCII, las fotocopiadoras y el fax: la gente reproducía “pequeños documentos en los que se advertía de peligros o se comunicaban buenos deseos entre la gente”.

Hoy, interviene la digitalización. “Cualquiera puede escribir o hablar delante de una cámara y compartirlo, como el papá de Rubí, cuyo mensaje caló en la sensibilidad colectiva”, expone León Levanthal, digital manager de la agencia de publicidad Dinkbit. La respuesta se hace viral porque manifiesta sentimientos positivos y motivadores, como alegría, gracia, generosidad y admiración. “Si tu contenido es triste, desmotivador y confuso será menos viral”, advierte Levanthal. “Los memes que logran acaparar la atención de la gente son aquellos con los cuales se identifica o les recuerda una situación cómica, chistosa o adversa”.

Víctimas de las circunstancias

Cualquiera puede ser víctima de un meme. De hecho, ésa es una de sus principales características y… ¿virtudes? Entre más exótica, graciosa o incómoda sea la situación que proyectan o el gesto que logran captar, más posibilidad de contagio tienen. Eso no hay ni qué recordárselo a Neil deGrasse Tyson, quien es uno de los personajes favoritos de los internautas.

Un día, este astrónomo y divulgador científico estadounidense explicaba cómo Isaac Newton inventó el cálculo diferencial e integral. Entonces, llegó la tragedia en su imagen pública. La edad de Newton le parecía insólita: 26 años, y la quiso subrayar con una expresión facial y corporal taaan rara que hoy compite como el meme más utilizado de todos los tiempos. Hoy, DeGrasse ya es una personalidad en la historia cómica digital.

En este tipo de memes, justo encima de la cabeza del científico, sobresale la frase burlona: “¡Ay, sí! ¡Ay, sí!”, y debajo puede verse su rostro mostrando las palmas de sus manos y miles de sentencias ingeniosas, como: “¡Ay, sí! ¡Ay, sí! Qué malote soy” o “¡Ay, sí! ¡Ay, sí! Como el profe me puso 10 en el ensayo, ya me siento Octavio Paz”. Por cierto, DeGrasse fue inteligente y supo sacarle provecho económico a este incidente: ya se ha convertido en un empresario de camisetas que reinterpretan su propio meme.

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En México también hay una gran cantidad de memes que sobresalen por su ingenio y expresan cómo somos. Por ejemplo, uno que muestra el rostro del actor Javier López como fondo y en el que destacan las siguientes palabras: “Y cuando Dios dijo que se haga la luz… Chabelo ya debía dos recibos”. Hubo un momento en que Guillermo Ochoa, portero de la selección nacional, se cortó el cabello. A esa imagen se le añadió la frase: “¡El Chapo se peló, pos yo también!”

En 2008, Jean Burgess de la Universidad Tecnológica de Queensland estableció que los memes incorporan humor y sarcasmo inteligente, aunque también ocurrencias simplonas: “se trata de bromas y chistes que son imitadas y se propagan por las redes descentralizadas, presentando mutaciones que no pueden ser predichas o controladas por sus creadores originales”.

Otro caso famoso es el de un bebé de 11 meses fotografiado en una playa con su puño cerrado y los labios apretados. Tiene un gesto que ha sido interpretado como de triunfo. En 2007, cuando su madre colgó la foto en su perfil del Flickr, inmediatamente la imagen se volvió viral, acompañada de frases como: “Pedir una caja de 10 nuggets… y que vengan 11”.

Ese pequeño ahora tiene 10 años. Se llama Sammy Griner y dio a conocer su identidad para pedir dinero y ayudar a su padre enfermo. Gracias a su fama en el ciberespacio, reunió más de 80,000 dólares que sirvieron para un trasplante de riñón. Un usuario subió una foto de él con su madre a una red social y alcanzó más de 3.3 millones de visualizaciones de usuarios que recordaban el meme y que se asombraron al comprobar el cambio físico del niño.

Para Jacob Israel Bañuelos, director de la Maestría en Comunicación del Tecnológico de Monterrey, en este tipo de imágenes, la fotografía “es un ingrediente fundamental en la producción cada vez más expandida del meme”. Piensa que éste tiene su antecedente en el fotomontaje, que surgió de corrientes artísticas como el dadaísmo, el cubismo y el surrealismo, que abanderaron la idea de apropiarse de imágenes ajenas y resignificarlas.

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Pulso de la vida pública

Los primeros memes en la historia de internet podrían ser dos: Hamster Dancing, una animación en formato gif, en el que 392 roedores bailan y realizan distintos movimientos con un fondo musical, y una animación en 3D llamada Baby Dancing. Ambos datan de 1988 y contienen imágenes que se repiten una y otra vez.

Entre 2000 y 2002 aparecieron los primeros memes en internet que se hicieron acompañar de textos. Uno de ellos era una imagen en movimiento de un plátano con la frase: “It’s Peanut Butter Jelly Time”.

El primer meme político divulgado en internet tuvo como personaje a George W. Bush, ex presidente de Estados Unidos, pues en una conferencia de tecnología mencionó “internets” en lugar de “internet”. Medios de comunicación como CNN no desaprovecharon la oportunidad y replicaron la escena. Hoy, circulan por la red cientos de imágenes de Bush con frases relacionadas con esta metida de pata: “Internets. Serious Business”, “Did Al Gore invent ALL the Internets?”…

Bañuelos es autor de Fotografía y dispositivos móviles en el Tecnológico de Monterrey; señala que son bien aceptados los memes que están centrados en la crítica a los excesos de algún gobernante o político, pues “suelen herirlos con humor, ironía y sarcasmo”. Por su parte, la doctora María Elena Meneses, directora de la cátedra Sociedad de la Información de la misma institución, coincide: “las críticas de los medios digitales se incrementan cuando los políticos y sus gobiernos están señalados como ineficientes, corruptos e impunes”.

En México, los memes tienen en la mira a políticos que hacen mal uso del poder y a personas sin preparación para ejercerlo. La galería de estos personajes es apabullante; entre los favoritos están los ex gobernadores Tomás Yarrington y Javier Duarte, así como la diputada Carmen Salinas y la funcionaria destituida Lucero Guadalupe Sánchez, #Chapodiputada.

Un día, en minutos, una senadora fue víctima del meme. Se convirtió en #LadydelSenado. Debía viajar en avión, pero se le hizo tarde para tomar su vuelo. En el aeropuerto, argumentó de todo para justificar su demora. Con la aeronave a punto de despegar, amedrentó a la encargada. Como no consiguió nada, empezó a amenazarla.

La #LadydelSenado fue apaleada en las redes sociales. Y es que la crítica en los memes casi siempre es filosa, humorística y oportuna. Cala hondo en la sociedad. La mayoría de los protagonistas de la política la admite como irremediable en un sistema sustentado en la democracia. “Los memes –sostiene Bañuelos– tienen la virtud de decir mucho con poco y, al mismo tiempo, son un termómetro de lo que sucede en una parte de la opinión pública”.

“Los memes, hashtags, posts, retuits, causan recelo al poder político de todas las latitudes”, indica la doctora María Elena Meneses. Y añade: “gran parte de los gobiernos estima que la crítica en la red está fuera de control”.

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Intentos de censura

En 2014 el legislador chileno Jorge Sabag alcanzó notoriedad como autor del polémico proyecto de ley que proponía cárcel y sanciones para quienes insultaran a las autoridades a través de las redes sociales y en la web. Su principal objetivo era acabar con los populares memes usados –según él– para amenazar y agraviar a la autoridad. El diputado se ganó el desprecio de la sociedad chilena. Avergonzado, tiró la iniciativa a la basura.

Por su parte, el Partido Popular de España (PP) envió una propuesta a la corte, el 3 de noviembre de 2016, que causó un especial revuelo; su propósito era introducir cambios a la Ley de Protección Civil del Derecho al Honor. Internautas agrupados en la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI) advirtieron que, de salir adelante esta iniciativa, los memes podrían salir perjudicados. Según su propuesta, “la creciente presencia de nuevas tecnologías permite la obtención y la difusión de información de una manera insólita, algo que pone en especial peligro ámbitos reservados de la vida privada”.

En Indonesia, la Ley de Información y Transacciones Electrónicas (ITE) castiga cualquier comunicación electrónica que incita al miedo o la vergüenza por delito de difamación. Vigente desde 2008, la disposición permite al Estado-gobierno, según su criterio, sancionar y castigar el envío de memes, textos, imágenes o videos si se encuentra que tiene un tono difamatorio o calumnioso.

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México no se queda atrás. En junio de 2015, la diputada suplente del Partido Verde en Sonora, Selma Gómez Cabrera, presentó la propuesta de Ley de Responsabilidad Civil para la Protección del Derecho a la Vida Privada, el Honor y la Propia Imagen del Estado; Gómez Cabrera pretendía regular los memes y “proteger a la familia y a la sociedad”. Por ello, estableció “sanciones de hasta 24,000 pesos en caso de probarse difamación”. Sin embargo, la reacción en las redes sociales alcanzó tal revuelo que el hashtag #SelmaMemes fue tendencia y la legisladora desistió ante el repudio viral.

Un año después, en mayo de 2016, la diputada local de San Luis Potosí, Martha Orta Rodríguez también se ganó el mote de #LadyMemes, tras proponer en el Congreso estatal una iniciativa de ley determinada a criminalizar y sancionar con cuatro años de cárcel la difusión en redes sociales de memes por “lesivos” y “humillantes”. Una lluvia de memes reblandeció a la legisladora y la orilló a guardar su proyecto punitivo en la congeladora.

El doctor Gabriel Pérez Salazar, investigador de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila, se muestra en contra de la censura y advierte: “dado que son entornos más o menos democráticos, la prohibición es, ha sido y espero que sea, casi imposible. Ése no es el caso de Indonesia, donde los valores culturales son muy distintos de los nuestros y no puede ser considerada una democracia”. La doctora Meneses cree que cada vez vamos a ver más “esta pulsión por querer controlar las expresiones en la red”.

Su lado más negativo

Lizzie Velásquez es víctima de un síndrome que le desfigura el rostro y provoca secuelas en su cuerpo. En 2016 fue víctima de un meme despiadado. Un usuario de internet puso una foto de ella junto a un árbol con un texto que decía: “Michael dijo que le gustaría quedar conmigo junto a este árbol. Ya es tarde, ¿alguien podría decirle que sigo aquí esperándole?”.

A esta joven estadounidense la rara enfermedad le impide ganar peso. Tiene debilidad visual, pero no está ciega ni sorda ni muda ni paralítica, como pronosticaban los médicos. Es más, sus capacidades cognitivas y emocionales están intactas, y ella sobresale por su elocuencia como conferenciante, pues denuncia toda clase de humillaciones que padeció en el colegio.

Después de sentirse humillada por el dichoso meme, Lizzie decidió compartir un mensaje a través de Instagram: “Mientras escribo esto, ya es muy noche, pero lo hago como un recordatorio de que hay personas inocentes que están siendo objeto de estos memes y, probablemente, mientras miran su Facebook sienten algo que no le desearía ni a mi peor enemigo”.

Los chistes de los memes pueden no ser inocuos. Adriana Solórzano, presidenta de la Asociación de Defensorías de las Audiencias, opina que “el mal uso de imágenes o textos pueden redundar en mensajes agraviantes. Hay memes vinculados con la vida privada; hacen público lo que está en la esfera íntima. De modo irrespetuoso y violento exhiben a individuos”. El ataque de odio a Lizzie, sostiene, nos lleva a “profundizar en las consecuencias de nuestros actos en la red”.

Por su parte, el doctor Gabriel Pérez Salazar detecta una dualidad en los memes, pues propagan mitos, mentiras, estereotipos y odios, pero también esclarecen, denuncian, critican y animan la reflexión social: “han logrado dar visibilidad a varios asuntos de interés público, como en las protestas sociales a partir de hashtags (que son una forma de meme) como #YaMeCansé y #YoSoy132, entre muchos otros casos”. Para este académico, egresado del Tecnológico de Monterrey, el meme tiene un papel importante, porque “puede contribuir a las mejores causas de la humanidad”.

Un ejemplo de ello ocurrió en 2014. En Twitter se lanzó una campaña internacional por la liberación de las 276 niñas secuestradas en un colegio femenino de Chibok, Nigeria, por el grupo terrorista Boko Haram. A la denuncia se unieron la entonces primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, y la activista pakistaní, Premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai, entre cientos de mujeres del mundo.

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Obama escribió en Twitter: “nuestras oraciones están con las niñas nigerianas desaparecidas y sus familias. Es hora de #BringBackOurGirls (traer de vuelta a nuestras niñas)”. También subió una fotografía en la que aparece con rostro serio y sosteniendo un cartel con el lema de la campaña, “#BringBackOurGirls”. El grupo terrorista Boko Haram ya ha liberado a 21 de estas niñas y las negociaciones continúan para lograr la liberación de las que aún permanecen en cautiverio.

Una investigación del diario The New York Times sostiene que los memes muestran el deseo por compartir ideas, opiniones, preocupaciones y anhelos, un comportamiento básico de la interacción humana. Nuestros abuelos lo hacían con libros, discos y cartas. Hoy usamos mensajes, canciones, ocurrencias y videos por la red. Mundialmente populares, los memes son irresistibles. ¿O quién se niega a escuchar una buena broma? ¿O enterarse de una causa trascendente? ¿O identificarse con una crítica que desnude una injusticia? ¿O, incluso, un chiste sobre un exceso humano?

*Este reportaje apareció publicado en la edición número 10 de la revista Tec Review