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(Notimex) Un grupo de científicos de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) participan en el experimento Belle II del KEK, organización japonesa dedicada a la investigación de la aceleración de la alta energía.

En el laboratorio especializado, ubicado en la ciudad de Tsukuba, los mexicanos trabajan en proyectos que buscan descubrir misterios de la ciencia, como los relacionados con la antimateria. Así lo explicó Pedro Luis Manuel Podesta Lerma, líder del equipo.

Recordó que, en 1928, el físico inglés Paul Dirac desarrolló una ecuación que predice la existencia de ésta, es decir, “de antipartículas con la misma masa que las partículas pero con una carga eléctrica y propiedades magnéticas opuestas”.

Esta igualdad matemática no solo apunta a la existencia de una antipartícula para el electrón, sino también para el resto de las conocidas; pero fue hasta 1932 que el físico estadounidense Carl David Anderson descubrió el positrón, la antipartícula del electrón, lo que confirmó la teoría de Dirac.

Podesta Lerma comentó que a partir de eso se descubrieron de forma paulatina diversas antipartículas, por ejemplo, los científicos Emilio Segrè y Owen Chamberlain, de la Universidad de Berkeley, encontraron el antiprotón y antineutrón en 1955.

El investigador recordó que, con base en este conocimiento, se desarrollaron tecnologías como la tomografía por emisión de positrones (PET). Se trata de una técnica no invasiva que se utiliza, por ejemplo, para diagnosticar tumores diminutos, los cuales se hacen visibles cuando se inyecta una sustancia que forma un electrón y positrón.

Aunque los principios de la antimateria ya se emplean, aún hay muchos secretos por descubrir, señaló el especialista en una entrevista para la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Mexicanos estudian la antimateria en Japón
Conacyt

El científico de la UAS agregó que uno de estos grandes misterios es conocer por qué el universo está hecho de materia y no de antimateria, ya que se supone que hace 13 mil 800 millones de años, cuando se dio la explosión colosal que formó el universo, se generaron cantidades iguales de ambas.

“Conocer más de la antimateria, así como de la física, es importante porque nos ayuda a comprender de qué estamos hechos nosotros y todo lo que nos rodea”, afirmó.

Podesta Lerma explicó que en los aceleradores a energías muy altas se genera un haz de protones y antielectrones, estos últimos se atrapan con un campo magnético y luego se ponen a dar vueltas hasta hacerlos chocar entre sí.

El especialista añadió que encontraron que los quarks b, “las cosas más pequeñas e indivisibles del universo”, se comportan muy diferente en comparación con la materia y la antimateria.

Para estudiar más a fondo este y otros comportamientos de las antipartículas y la antimateria, el grupo de científicos mexicanos en Japón desarrolló un detector que monitorea un haz de electrones que es 500 veces más delgado que un cabello. Su nombre es Large Angle Bremsstrahlung Monitor (LABM).

En la creación de este detector participaron también investigadores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Wayne State University, el KEK y la University of Tabuk.

Este equipo ya fue probado e instalado en el experimento pero falta recolectar más información de las colisiones y analizarlas, lo cual tomará algunos años para poder conocer más de la antimateria.

 

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