México, un país de abuelos

Los pronósticos señalan un crecimiento en la población adulta mayor para el 2025 en el país. Qué debemos hacer para prepararnos.

Viejos día del abuelo. México país de viejos.
Domingo de danzón en el parque Allende de Coyoacán. Fotos: Ramón Ruiz Sampaio.

Por: Carlos Carabaña

Una playera amarilla y una gorra roja sin ningún distintivo puede ser un atuendo muy juvenil para alguien que festeja su 80 aniversario. A Germán Beltrán no le importa mucho. Además de eso, usa bigote cano y lentes oscuros Ray-Ban. Desde hace 67 años atiende su puesto de periódicos en la avenida 20 de Noviembre, a tres cuadras del Zócalo de la Ciudad de México. Hoy trabaja en la economía informal, por lo que no tiene seguro médico ni cobra una pensión.

Todas las mañanas se levanta a las seis, desayuna y compra lo que necesita para la venta del día. Cigarros, botanas, bebidas azucaradas… A las 10:30 llega a su puesto y dedica un par de horas a colocar todo en el pequeño espacio de metro y medio de largo. En ese sitio permanece hasta que, a las 10 de la noche, regresa a su casa, situada a sólo unos cuantos metros, para dormirse a eso de la medianoche. Y así son todos sus días, menos el domingo, cuando descansa y sale de la rutina.

A Germán le gusta trabajar, lo mantiene activo y le ayuda a su salud. Pero no lo hace únicamente por gusto. “Tengo que trabajar a fuerza”, confiesa. “Esté malo o esté como esté”. Y es que el día que tenga algo grave, se quedará sin forma de subsistir.

Anuncio

Él pertenece al grupo de adultos mayores, nombre técnico que se le da a quienes superan los 60 años y que son vistos como una carga para la sociedad, según una encuesta de Parametría. Así los consideran seis de cada 10 mexicanos jóvenes quienes deberían tener cuidado, porque van que vuelan para tener la edad de Germán, sólo que sus condiciones en el futuro podrían ser peores.

Viejos en México
El sastre Luis Torres atiende su local en la Ciudad de México.

Los retos que nos esperan

Envejecer no es opcional. El tiempo avanza y quienes hoy superan los 25 años, para 2050 serán una mayoría: la de los adultos mayores. Y es que la evolución demográfica advierte que en México cada vez habrá más millones de viejos frente a un sector menor, el de los jóvenes. Lo anterior se estima porque la tasa de natalidad ha descendido desde los 6.3 hijos por mujer en 1975 a los 2.2 actuales. Y seguirá bajando, pero el país no está listo para los problemas que llegarán con este cambio.

“Hay, al menos, cuatro retos importantes en los que es evidente que no hay preparación”. Es la conclusión que da Héctor Rodríguez, doctor en Ciencias Sociales.

Para este profesor de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, el reto más importante es el sistema de salud. Sin embargo, también percibe focos rojos en pensiones, servicios y bienes específicos, así en cómo esta situación “va a trastocar” las relaciones familiares.

El proceso es irreversible. Según quien lo diga, las cifras varían un par de millones arriba o abajo. En 2011, en Estados Unidos, las proyecciones de la Oficina del Censo hablaban de 36 millones de mayores de 60 años contra 27.9 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años para 2050. Hace unas semanas, el Consejo Nacional de Población (Conapo) estimó que en esa fecha México tendría 32 millones de ancianos, mientras la población juvenil sería 15 % menor.

En un principio se había dicho que esto era un bono poblacional –cuando la población en edad de trabajar y económicamente activa es mayor que la dependiente, con lo que el potencial productivo económico es superior–, señala Alberto Tovar, maestro en Economía de Negocios por el Tecnológico de Monterrey; eso “implicaba que hubiera una derrama económica que generaría crecimiento”. La situación que se prevé es diferente.

VIEJOS 005
Clases de Tai Chi en la Universidad de la Tercera Edad.

¿Cuánto sirve el sistema de salud?

Como en otras naciones, el sistema de salud en México es privado y público. Quien cuenta con recursos económicos y puede pagar tiene fácil acceso a “todos los adelantos” médicos, señala Héctor Rodríguez. Sin embargo, sólo 0.5 % de la población se encuentra en esta situación.

En lo público, las principales opciones son la seguridad social –representada por el IMSS y el ISSSTE, principalmente– y el sistema de población abierto conocido como Seguro Popular. Un 61 % de la población está adscrito a estos servicios públicos, según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, mientras que alrededor de 30 millones de mexicanos reportan no tener ningún tipo de afiliación y 7.3 % de la población mayor de 60 no tiene protección alguna.

La seguridad social debería prepararse, previene Rodríguez. Según su análisis, en el futuro quienes tengan capacidad de pago recibirán servicios médicos “dignos”. Quienes tengan acceso a los servicios de seguridad social “podrían sortear un poco” las adversidades, pero el servicio de Seguro Popular no tendrá capacidad para la gran demanda que tendrá.

El doctor Raúl Medina, del recientemente creado Instituto Nacional de Geriatría, explica que vivimos un momento de transición y ya debemos pensar en las necesidades de los adultos mayores. Hay que “incrementar la atención a este grupo en todos los niveles de prestación, creando más servicios de geriatría y de consulta externa” que ya de por sí resultan insuficientes para la cantidad de población que requiere de ellos.

No obstante, Medina reconoce que hay diversas entidades mexicanas que han comenzado a desarrollar servicios de atención especializada en geriatría, con atención médica, dental, salud mental, fisioterapia… “pero no son homogéneos”, y eso “es un problema”. Ademas, recomienda no crear asilos, ya que experiencias europeas han demostrado que es un modelo muy costoso y con poco beneficio. Prefiere que se apueste por el envejecimiento en el hogar, con servicios de apoyo a domicilio.ROBOT

El dilema de las pensiones

Cristian Ríos tiene 34 años y se define como especialista en encontrar cualquier cosa que sirva, para luego revenderla. Lleva unos 10 años reciclando y comerciando artículos electrónicos que compra en un tianguis al por mayor. Busca cargadores, fundas, pilas o accesorios en una montaña de chatarra y luego los vende en puestos callejeros de su propiedad. Pero él tiene una carrera. Está recién titulado como abogado y está a la espera de que le den su licencia para poder ejercer y combinar ambas actividades.

En México no se han generado suficientes plazas para los jóvenes y el envejecimiento de la población requiere que haya más puestos.

Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, cerca de 26 % de las personas trabaja en el sector informal. Cristian es uno de ellos. Aunque está afiliado al seguro social, no cuenta con afore ni con ahorros de cara a la pensión. “Me preocupa. Mi padre tampoco tiene y creo que es muy importante. Tendré que buscar algo por mi cuenta para llenar ese vacío”.

Su papá representa otro fenómeno preocupante. Según la Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social, sólo cuatro de cada 10 mexicanos tienen pensión para la vejez, número que se reduce a dos en el caso de las mujeres.

Los jubilados tienen una mala calidad de vida. “Casi la mitad se encuentra en condiciones de pobreza y los trabajadores no se jubilan a la edad establecida, que son 65 años, sino en promedio a los 73; las mujeres lo hacen a los 68”, explica el profesor Roberto Gutiérrez, del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana. “Tienen que depender de un estipendio excesivamente bajo, recibiendo menos de dos salarios mínimos en promedio”.

Alberto Tovar mira un panorama difícil: “ancianos que no tienen trabajo, que no les alcanza su pensión, y que además no tienen seguridad en términos de salud”; además, ellas son más longevas. Aunque el escenario es negativo, está convencido de que “hay tiempo para hacer algo”.

Para las pensiones, tanto Tovar como Rodríguez aconsejan incluir a la mayor parte de la población posible en la economía formal, fomentando su ingreso –y los ingresos– en afores y seguros. “Este sistema es una réplica del de Chile que ese país ya revisó por exigencia de los trabajadores y ahora es más favorable para quienes se van jubilando. Pero el de México no se ha tocado; al contrario, se ha profundizado”, explica el profesor Gutiérrez. “México tiene una de las masas salariales más bajas del mundo respecto al producto interno bruto (PIB); como correspondencia, las pensiones respecto al PIB se encuentran entre las más bajas del mundo”.

Para mejorar, propone aumentar las aportaciones y bajar las comisiones e intereses que se quedan las afores. “Lo segundo es viable, gracias a la eficiencia del sistema financiero”, considera. Luego, añade: “lo primero no, ya que en el país los salarios son excesivamente bajos y las aportaciones de los trabajadores podrían aumentar como porcentaje de los aumentos salariales en términos reales, no nominales”.

GRAFICO

Una solución incansable

Otra dificultad en México es la falta de profesionales especialistas en adultos mayores. Médicos, enfermeras, fisioterapeutas… hay una importante carencia de este perfil profesional. Actualmente existe un geriatra por cada 40,000 personas, mientras que en Gran Bretaña hay uno por cada 5,000. Hay 19 enfermeras por cada 10,000 habitantes, mientras que la Organización Mundial de Salud recomienda al menos 84. La Asociación Mexicana de Fisioterapia contaba con unos 3,000 miembros con cédula profesional en 2011.

¿La tecnología puede solucionar este dilema? Joel Carlos Huegel, coordinador de la cátedra de Investigación en Biomecatrónica en el Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara, cree que sí. Piensa en una sala con sólo un fisioterapeuta y varios autómatas. “Se ha considerado que la parte repetitiva de una rehabilitación física pudiera hacerse con un robot bajo la supervisión de un terapista, que ayudaría a poner al paciente en la máquina, programaría la sesión y haría lo mismo con el resto, pudiendo atender a ocho o diez personas a la vez”. Y pronostica: “el robot le reportaría los cambios y resultados, para que pudiera hacer un seguimiento”.

Huegel y su equipo han diseñado dos prototipos. Uno fue un rehabilitador de cadera, que tuvieron que abandonar por falta de financiación en 2012. Actualmente trabajan en uno de antebrazo, que requiere menos puntos de movimiento y motores que el anterior. El robot detecta la fuerza que aplica la persona y se adecua a ella, para ayudarle al movimiento. Aunque aún está en fase alfa, ya han empezado a hacer experimentos con personas sanas. A nivel mundial, esta tecnología todavía está “en pañales”, advierte. Además, este tipo de robots de rehabilitación es háptico, lo que significa que tienen sentido del tacto. Están diseñados para interactuar con la persona e identifica perfectamente dónde está el brazo o su pierna.

La idea del investigador en biomecatrónica es que los autómatas ayuden en la recuperación de pacientes con embolia. El protocolo habitual en terapias de rehabilitación son tres sesiones de una hora semanales, pero se ha demostrado que aumentarlas ayuda al proceso. “Las familias que tienen dinero para contratar a un terapista adicional que vaya a casa y dé rehabilitación un par de veces por día obtienen un mejor pronóstico”, asegura Huegel.

GATITO

El valor de los jóvenes

¿Quién cuidará a tantos adultos mayores?, se pregunta Héctor Rodríguez, de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey. Debido a que la actual tasa de fecundidad es baja, “lo que se conoce como cuidadores potenciales desaparecerá, ya que la pirámide se está invirtiendo. No hay niños suficientes y esto generará dinámicas de tensión muy fuertes dentro de los hogares”.

Ante el panorama, hay quien da opciones. Por ejemplo, una startup española creó Joyners, una especie de Airbnb para la tercera edad. Los usuarios se registran en la web y hacen un test de afinidad. “¿Te gusta cenar solo o acompañado? ¿Te gusta estar en tu cuarto o en la sala?”. Pueden buscar compañeros y la empresa les ayuda a encontrar una casa adaptada con servicios suplementarios como cuidados, limpieza… Al estar abonados entre varios, se vuelven accesibles. Su modelo de negocio consistirá en quedarse con 10 % del total.

Otra propuesta es Sabius, plataforma que une a adultos mayores que tengan habilidades con gente que quiera aprender de ellos, a través de clases presenciales. Su fundador es Alfonso Vargas, egresado del Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara. Dice que “esto mejora su calidad de vida ya que les das interacción y los conectas con la sociedad, ya que muchos no interactúan mucho y sólo ven a sus familiares una vez a la semana”. Sabius aún está en desarrollo, pero ya tienen a unos 30 mayores dispuestos a compartir sus conocimientos cuando salga la aplicación, que estiman será dentro de unos pocos meses.

Esta manera de acercar a los ancianos con los jóvenes puede ser una situación de doble ganador. Se integrarían más y, juntos, podrían romper estereotipos y aprender de la experiencia. Al final, envejecer es inevitable y debemos buscar qué hacer frente a los grandes cambios que nos esperan en unos años.

VIEJOS 004
Ramón Ruiz y su enfermera. Paseo matutino.

(Nota del editor: Este reportaje se publicó en la edición número 4 marzo-abril de Tec Review)

¿Te gustó esta información? Consigue más en nuestro boletín, ¡suscríbete!