Por Jansel Jiménez

La curiosidad es la raíz de la ciencia y la innovación uno de sus frutos. Muestra de ello son tres EXATEC que, a finales de 2016, fueron reconocidos por la publicación MIT Technology Review en español como unos de los mejores innovadores menores de 35 años, en México. Ellos forman parte del selecto grupo de 10 jóvenes elegidos de entre más de 300 aspirantes. Además de estos proyectos, el MIT Technology Review reconoce ideas como una app para incentivar el ahorro, otra para conservar las lenguas indígenas y una plataforma para hallar, rápidamente, donadores de sangre.

Aprovechar los desechos del aguacate

¿Qué provecho tienen los millones de toneladas de residuos de aguacate que produce la industria de alimentos? La respuesta está en la investigación de Dariana Rodríguez, quien es doctora en Biotecnología del Tec de Monterrey. Descubrió que en los residuos del fruto hay sustancias con poderes asépticos y de conservación de alimentos.

“A partir de la semilla y la cáscara de aguacate el objetivo es obtener compuestos antimicrobianos que puedan agregarse a diferentes alimentos, que eviten el crecimiento de bacterias patógenas, pero también podrían servir para limpiar superficies de equipo médico”, explica la joven de 33 años. El estudio está en fase de pruebas. “Estamos en una escala casi comercial, la idea es que se pueda licenciar y que una empresa la desarrolle. Ya hay un paquete de patentes y secretos industriales para poder transferir esta tecnología a una empresa que la explote”, comparte Dariana Rodríguez.

Nutrición de bajo costo

La empresa de alimentos Genius Foods aprovecha los residuos de mango que nadie quiere y tira a la basura. La idea es de Enrique González, licenciado en Economía del Tec de Monterrey con 28 años. “Lo que estamos haciendo son ingredientes para la posmanufactura de alimentos, que mejoren la parte nutritiva de cualquier producto y la vida en anaquel, y esto lo estamos sacando a partir de subproductos de la industria de alimentos, como cáscaras y semillas de mango”, señala.

Su empresa genera polvos que pueden reducir hasta en 50 % la cantidad de huevo y grasas que se emplea para hacer pan, sin afectar el sabor. “La visión es hacer la nutrición accesible, sustentable. Queremos ayudar a romper el paradigma de que los alimentos nutritivos son más caros que los no nutritivos”.

Máquina para probar nanosatélites

Es un pequeño paso en innovación aeroespacial, pero podría desencadenar un gran salto para las telecomunicaciones. Se trata del trabajo de Fernando Mier-Hicks, ingeniero en Mecatrónica del Tec de Monterrey. Él ha diseñado una máquina para calibrar resistencia al vacío, adaptabilidad a cambios de temperatura y orientación en el espacio de satélites miniatura.

“Antes de mi desarrollo, la gente probaba estos aspectos en tres máquinas distintas; yo desarrollé un equipo en el que se hacen estas pruebas simultáneamente”, explica el joven, de 27 años, quien realizó la invención para su doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Su máquina ayudaría a validar más rápidamente cientos de pequeños satélites que, por ejemplo, podrían proporcionar internet inalámbrico a toda la humanidad.

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