¿Niño o niña? Quién tiene mayor atención y porqué

Los adultos empiezan a estereotipar a los bebés desde sus primeros 3 meses.

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¿Podemos saber a qué género pertenece un recién nacido con sólo escuchar su llanto? Probablemente piensas que sí, como la mayoría de los adultos.

De acuerdo con un estudio realizado en la Universidad de Sussex, ubicada en Reino Unido, empezamos a estereotipar a los bebés desde sus primeros 3 meses de vida. Suponemos, por ejemplo, que los que lloran o gritan en tonos más agudos son mujeres.

“Resulta intrigante que los estereotipos de género comiencen a una edad tan temprana como los tres meses”, dijo al respecto el principal autor de este análisis, David Reby. Pero estos resultados revelan algo aún más sorprendente.

“Los adultos atribuyen grados de feminidad o masculinidad a los bebés con base únicamente en el tono de su llanto”, comentó el especialista, “si, por ejemplo, a una persona se le dice que el infante con voz aguda es un hombre, está pensará que el bebé es menos masculino que el promedio. Lo mismo sucede con una pequeña con voz grave, es percibida como poco femenina”.

Sin embargo, según el estudio, esto es totalmente falso. La diferencia en el tono promedio entre hombres y mujeres se define hasta la pubertad, cuando las cuerdas vocales alcanzan su máxima longitud. En los bebés, no existe una diferencia real en ese sentido entre un género y otro, explica el texto.

Para demostrarlo, Reby y su equipo grabaron a un grupo de recién nacidos durante su actividad menos favorita: la hora del baño. Estos audios fueron registrados en sus hogares durante un periodo de cuatro meses.

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Tras ese lapso, el material fue recopilado y, más tarde, reproducido ante diferentes voluntarios. Luego de estas pruebas, el equipo de Sussex encontró que los oyentes juzgaron el sexo de los bebés basados en el tono de sus gritos, como lo suponían. Pero además, descubrieron que la mayoría de los hombres asumieron que los niños estaban más estresados que las niñas mientras ambos lloraban en el mismo tono.

Esto sugiere que los estereotipos de género están más arraigados en los hombres.

“Si una niña está intensamente incómoda y su llanto es agudo, es probable que sus necesidades puedan ser más fácilmente pasadas por alto en comparación con las de un niño llorando en el mismo tono”, dijo David Reby, “los padres, familiares y cuidadores deben ser conscientes de esta información para evitarlo”.

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