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Investigadores de la Universidad de las Illes Balears (UIB) en colaboración con la Universidad Ramon Llull y de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, analizaron la organización de las redes neuronales de la ínsula (una de las regiones más importantes en la integración y percepción sensorial) de personas que se dedican a la música y esto fue lo que descubrieron.

En el estudio se analizó la conectividad de la ínsula con otras de las áreas del cerebro, esto por medio de la resonancia magnética funcional, técnica de imagen que permite medir los cambios metabólicos que ocurren en el cerebro.

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Durante la investigación se examinó el cerebro de personas que se dedican a la música y de las que no lo hacen.

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Lo que se descubrió fue que los músicos contaban con un aumento de conectividad funcional de la ínsula con regiones relacionadas con la detección y procesamiento de estímulos, procesamiento de información y control, así como con el sistema de recompensa y el proceso emocionales.

También se destacó que las personas con más experiencia con relación a la música contaban con una mayor conectividad con las regiones del cerebro básicas para la práctica musical como: regiones del procesamiento sensitivo-motor y las regiones del procesamiento auditivo y visual.

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¿Qué es lo que arrojan estos resultados? Los datos señalan que la práctica musical genera cambios en la organización de las redes neuronales de los individuos, esto puede ser que ocurra para reducir tiempos de integración sensorial durante la practica musical y mejorar el tiempo de reacción y ejecución instrumental.

Las conclusiones del estudio amplían los conocimientos que se tiene hasta ahora acerca del incremento de la percepción sensorial en músicos profesionales, lo que apunta que la práctica de esta actividad musical puede generar cambios a nivel de información corporal.

CON INFORMACIÓN DE AGENCIA SINC