Otoño: días cortos y noches largas, ¿por qué?
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Este 22 de septiembre el verano se despidió de nosotros para dar paso a la siguiente estación: el otoño. De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el segundo equinoccio del año llegó a México cerca de las 09:21 horas, tiempo del centro del país, evento que marcó el inicio de esta temporada en el hemisferio norte.

El otoño terminará el 21 de diciembre, cuando arribe el invierno.

El también conocido como equinoccio de septiembre es un fenómeno astronómico que ocurre cuando el Sol cruza el Ecuador de norte a sur.  En ese momento, el eje de rotación de la Tierra ni se inclina ni se aleja el astro.

En la fecha en que este cambio se da, el día (horas de luz) y la noche (horas de oscuridad) tienen prácticamente la misma duración. El resto del año veremos que los primeros se acortarán y los segundos se alargarán. ¿Por qué? Por la posición de la Tierra respecto al Sol.

La duración de las horas de luz depende de la inclinación del eje de nuestro planeta — que es de 23,5 grados respecto al centro del mismo—. Esto provoca que la inclinación de los rayos que emite el astro incidan sobre la superficie de la Tierra de formas distintas en línea con la estación del año. Durante el invierno, por ejemplo, los rayos solares inciden de manera más lateral.

Esta situación no sólo influye en la duración del día, sino también en la temperatura que, mientras se acerca la última temporada del año será cada vez más fría.

 

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