Washington, Estados Unidos (AFP) Estos microorganismos, que llevan más de 5,000 años en la panza de un cuerpo encontrado en los Alpes en 1991, están por hacer historia. Se trata de las bacterias que vivieron en el estómago del hombre glaciar Otzi, cuyo análisis ayudó a los expertos a rastrear las migraciones en Europa.

Los datos obtenidos de su estudio parecen confirmar una gran ola migratoria desde Oriente Medio hacia el viejo continente.

Los científicos se sorprendieron cuando se dieron cuenta de que la bacteria Helicobacter-pylori, o H. pylori, tiene ascendencia con un tipo muy antiguo de microorganismo Indio, lo que puede significar que los Europeos vienen de ese país y no de África, como se piensa hasta ahora.

Estas bacterias, que pueden provocar úlceras o cáncer, están presentes en el sistema digestivo del ser humano desde hace, al menos, 100,000 años, lo que explica que diferentes cepas evolucionaran al contacto con otros grupos migrantes, de acuerdo con el trabajo publicado en la revista especializada Science.

Actualmente 50% de la población mundial es portadora de H. pylori, por ello la secuencia de diferentes tipos de bacterias puede ser usada para establecer una carta histórica de la geografía humana.

Otzi, una momia excepcionalmente conservada, fue descubierta a 3,210 metros de altitud en los Alpes por dos excursionistas alemanes. Los estudios de su genoma determinaron que tenía entre 40 y 50 años al momento de su muerte.

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