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Por: Jansel Jiménez Bulle

Los jóvenes deben trascender las redes sociales y salir a las calles a defender un ideal. Fue la conclusión principal a la que llegaron expertos en políticas públicas durante la conferencia “El Rol de los Jóvenes en la Democracia de América Latina”, en el Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe.

“En México no hemos encontrado la manera de inspirar a los estudiantes para tener un compromiso colectivo, masivo, más claro, con distintas causas mexicanas y latinoamericanas. No hemos encontrado la manera de hacerlo”, dijo Jorge Castañeda Gutman, ex secretario de Relaciones Exteriores durante la presidencia de Vicente Fox.

El desencanto de los jóvenes por asuntos de la vida pública ha provocado su falta de participación e influencia en el desarrollo de los países en América Latina. En el caso actual de México, según un estudio de la UNAM, sólo un 3.9 % de los jóvenes universitarios dice estar muy interesados en la política, mientras que un 17 % de ellos cree que la política no incide significativamente en su vida.

El también profesor de la Universidad de Nueva York expresó que los más de 4 millones de estudiantes universitarios en el país representan un potencial enorme que podría ser relevante en la transformación del país bajo la condición de que salgan a las calles a defender lo que creen. Causas como el combate a la corrupción y la defensa de los derechos humanos deberían ser abrazadas por ellos, según el académico.

“Se pueden hacer muchas cosas dentro de las universidades públicas o privadas, pero al final del día si los estudiantes quieren pesar o pintar en lo que sucede en el país, tienen que salir a la calle. Estudiante que no sale a la calle, no va a pintar mas que en lo individual”, dijo Castañeda Gutman.

El académico, no obstante, aclaró que no se trata de salir a la vía pública a causar caos. Se debe optar por una movilización pacífica y no individual.

“No tienen que salir a la calle con armas, no tienen que salir a la calle con bombas, no tienen que salir a la calle para hacer destrozos, pero tienen que salir a la calle para manifestarse. Acción que no es colectiva por parte de estudiantes, no sirve”, comentó Castañeda.

El autor del libro Amarres Perros concluyó que es fundamental que los jóvenes en México transformen la realidad política interna por medio de movilizaciones que cumplan tres condiciones: una causa común por qué luchar, un sentido colectivo de protesta y una real manifestación en las calles, no sólo en la computadora o en el aula de clases.

Aunque las redes sociales han demostrado ser una importante herramienta de comunicación y conexión de personas en distintas partes del mundo, de acuerdo con Óscar Arias Sánchez, ex presidente de Costa Rica, no bastan para lograr un cambio real en las sociedades. En este sentido recordó que el ejercicio de la política es perfectible y tiene éxito no por la actuación de superhombres, sino por la participación perseverante y decidida de gente común, de carne y hueso.

“La política ha sido siempre un oficio agotador que ejercen seres imperfectos, con recursos limitados. No es ni ha sido nunca el quehacer de héroes o profetas, no lo ejercen seres omniscientes como oráculos, no lo ejercen seres indestructibles como titanes, no lo ejercen seres sublimes como dioses, lo ejercen aquellos que buscan y aceptan la responsabilidad de liderar”, dijo Arias.

El diagnóstico de un joven

En la conferencia también participó Juan Diego Bernal, alumno de la licenciatura de Relaciones Internacionales, del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe. Su punto de vista enfatizó la poca identificación que hay entre políticos y jóvenes.

“Somos una generación que ha crecido en medio de cambios tecnológicos bastante veloces y vertiginosos, en este sentido nos hemos acostumbrado a una gratificación instantánea, a observar resultados de manera muy pronta. Hay una desconexión lógica entre lo que nosotros queremos y percibimos de la política y la forma en que la política y los tiempos de la política operan”, dijo Bernal.

“La mentalidad de nosotros y la de los políticos operan en tiempos distintos, (esto) genera desconexión, desarraigo y un distanciamiento muy preocupante”, concluyó.

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