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“El origen del planeta del los simios”, película estrenada en 2012, muestra un grupo de primates liderados por un chimpancé llamado César, que, por un investigación científica, se vuelve cada vez más inteligente. Una de las escenas principales es cuando César dice su primera palabra, auténtica escena de ciencia ficción. Pero, ¿por qué los monos no pueden articular palabras en la vida real?

Investigadores de la Universidad de Princeton creen tener la respuesta. Tras estudiar a los monos macacos, se han dado cuenta que no hay nada en la anatomía vocal de estos animales que les impida producir un habla humana, pero, y aquí está la cuestión, carecen de los circuitos cerebrales para hacerlo.

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Los resultados, que podrían aplicarse a otros primates africanos y asiáticos conocidos como monos del Viejo Mundo, sugieren que el lenguaje humano se debe principalmente a la evolución y construcción únicas de nuestro cerebro, y no está vinculado a las diferencias anatómicas relacionadas con la vocalización entre los humanos y primates, según explican los autores en la revista Science Advances.

Investigadores de diferentes disciplinas han debatido durante mucho tiempo si -y en qué medida- las diferencias de la anatomía vocal entre el ser humano y los primates permiten a las personas hablar, pero no a los monos ni a los simios.

“Ahora nadie puede decir que la anatomía vocal es lo que evita que los monos hablen. Tiene que ser algo en el cerebro. Incluso si este hallazgo sólo se aplica a los monos macacos, todavía desacredita la idea de que es la anatomía la que limita el habla en los no humanos”, asegura Asif Ghazanfar, profesor de psicología del Instituto de Neurociencias de Princeton y autor principal de la investigación.

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Para comprobarlo, el equipo del doctor Ghazanfar utilizó videos de rayos X para cuantificar la dinámica del tracto vocal en macacos vivos durante la vocalización, las pantallas faciales y la alimentación. Demostraros que el tracto vocal macaco podría producir fácilmente una gama adecuada de sonidos de voz para apoyar el lenguaje hablado, mostrando que las técnicas anteriores basadas en muestras post mortem subestimaron drásticamente las capacidades vocales de los primates.

A juicio de Thore Jon Bergman, profesor asistente de psicología y ecología y biología evolutiva en la Universidad de Michigan, la investigación podría ayudar a estrechar el origen del habla humana. “Parece que las diferencias neurocognitivas en vez de las anatómicas son las que contribuyeron a la gama más amplia de sonidos que producimos en relación con otros primates”, dice el científico, que está familiarizado con la investigación pero no participó en ella.

“Este estudio muestra que la capacidad anatómica para hacer una variedad de sonidos, como lo hacemos con el habla, estuvo presente desde hace mucho tiempo. Esto es útil para comprender el punto de partida para la evolución del lenguaje”, destacó.

Con información de ABC.es.

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