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La comodidad y los servicios que actualmente ofrecen los aviones comerciales a sus pasajeros es uno de los factores que harían poco rentable que las aerolíneas inviertan en rediseñar y modificar sus aviones con el fin de aumentar su velocidad y ofrecerle al mundo un vehículo supersónico que iguale el impacto del Concorde en la historia del transporte mundial.

A pesar de que existe una gran cantidad de personas que esperan que la velocidad de las aeronaves supere los 0.8 Match estándar de las naves subsónicas, aún no hay ningún avión comercial que supere al Concorde, que está por cumplir los 40 años de edad.

Los aviones supersónicos, como el Concorde tiene una velocidad que se ubica entre 1 y 2 Match, sin rebasar esta medida, debido al ritmo de combustión que presentas estas aeronaves.

La cantidad de combustible que consumen estas unidades hace que aumenten automáticamente los costos de operación de dichos vuelos, lo que los hace factibles sólo para determinados pasajeros, que en su mayoría, hacen viajes de negocios a las principales ciudades del mundo, sin generar una masa crítica de consumidores que amerite tales inversiones.

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Otro de los factores por los cuales los vuelos comerciales no son más comerciales son las medidas para la reducción en los niveles de ruido de estas aeronaves, sin embargo, no es el decisivo, siendo los altos costos de mantenimiento el factor que más influye en  su realización, ya que desde que inició el vuelo del Concorde, la diferencia entre el precio de un vuelo convencional y un vuelo más rápido ha aumentado.

El avance de la tecnología también ha jugado en contra de la velocidad de estos aviones. Cuando apareció el Concorde, los vuelos de primera clase sólo ofrecían una silla reclinable y mejores alimentos, sin embargo, actualmente ofrecen una cantidad de cosas que el pasajero hiperconectado ya encuentra más como un requisito que como un lujo.

Esto también aumenta los costos de intentar superar al ya clásico Concorde.

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