Muy pronto los parisinos podrán volver a nadar en el Sena

Una orden dictada en 1923 prohibió desde entonces bañarse en el río que cruza la capital francesa.

(AFP) – Muy pronto nadar en el corazón de París será posible gracias a una piscina con agua de río que estará situada en un estanque, un paso más hacia el sueño de muchos parisinos de poder darse un chapuzón en el río Sena.

En 1988, el expresidente francés Jacques Chirac, entonces alcalde de París, prometió a los capitalinos que podrían bañarse en el río que cruza la ciudad “dentro de cinco años”. Agregó que haría todo lo posible para convertir el Sena en “un río limpio”, aunque nunca llegó a lograrlo.

Ahora, París abrirá una alberca con agua de tal origen que medirá 100 metros de largo y que estará ubicada dentro del estanque de La Villette que cruza un concurrido parque del noreste de la capital.

A partir del 17 de julio y hasta mediados de septiembre, niños y mayores, hasta un máximo de 300 personas, podrán sumergirse simultáneamente en esta piscina bajo la supervisión de un equipo de socorristas. La alcaldía de París promete “una experiencia de baño natural, sin tratamiento químico o biológico“.

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El agua del estanque proviene del canal del Ourcq, recordó Jean-François Martins, responsable de deportes del ayuntamiento, y tiene filtros que evitan la llegada de hojas, desechos sólidos y peces. También dispone de varios captores para controlar diariamente la calidad del agua.

“El estanque de la Villette es un primer etapa, la siguiente será el lago Daumesnil, en el parque de Vincennes en 2019. Luego, en 2024, si ganamos la organización de los Juegos Olímpicos, nos podremos bañar en el Sena”, afirmó Martins.

Tras 15 años de esfuerzos, la tasa en el Sena de enterococcus y de Escherichia coli (E. coli), las llamadas “bacterias intestinales“, han disminuido considerablemente, añadió.

“Desde hace más de dos años estamos por debajo de los límites que dicta la agencia regional de sanidad”, dijo, al tiempo que se dijo satisfecho con el aumento en el número de peces en el río, así como con  la mejora de la biodiversidad en las aguas.

Una orden dictada en 1923 prohibió desde entonces nadar en el Sena bajo amenaza de una multa. La brigada fluvial obliga a salir del agua a los infractores, aunque el año pasado no pudo hacer nada en La Villette, cuando decenas de personas que se dijeron “bañistas callejeros” se lanzaron al agua.

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