¿Qué le pasa a nuestro cuerpo cuando morimos?
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Es imposible saber con certeza qué sucede con nuestra alma cuando morimos o si quiera si tenemos una, aunque algunos estudios indican que pesa 21.26 gramos, los cuales se pierden al momento del deceso. Lo que sí conocemos con seguridad es lo que pasa con el cuerpo, aquí te lo explicamos.

Rigor mortis

El corazón dejó de funcionar. Lo siguiente que sucede en nuestro interior es que la sangre deja de circular, por lo que empieza a espesarse hasta que se coagula. Comenzamos a perder temperatura y nuestros músculos se endurecen. Todo esto forma parte de una primera etapa conocida como rigor mortis.

Esta dura de 36 a 48 horas, dependiendo de factores como el clima, y comienza en los músculos más pequeños, como los de los párpados o la mandíbula. Después, avanza poco a poco hasta alcanzar los de nuestros brazos o piernas.

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Descomposición

Al dejar de respirar, nuestras células ya no se oxigenan. A falta de este elemento, las mitocondrias no son capaces de producir adenosina trifosfato (ATP), la ‘gasolina’ de las células, por lo que dejan de funcionar.

Las células muertas se rompen liberando toda clase de sustancias. Esto crea un ambiente ideal para microorganismos como bacterias y hongos que se encargan de descomponer el cuerpo. En este proceso se liberan químicos como la putrescina y la cadaverina, los cuales provocan olores desagradables.

También se producen compuestos que contienen azufre lo que, junto con ciertos gases, causa la hinchazón temporal del cuerpo.

¿Cuánto dura la descomposición? Depende de diversos factores. Si el cuerpo se encuentra bajo tierra, tarda hasta ocho veces más que fuera de ella, aunque el ambiente y las condiciones del suelo también influyen. Es por eso que existen las momias naturales.

¿Verdad o mito?

Existen algunos mitos sobre las últimas actividades que nuestros cuerpos realizan poco después de perder la vida. Te decimos cuáles de ellos son reales y cuáles no.

Verdad: Actividad cerebral

Puede que el cerebro siga activo cuando la persona ya no lo esté. Esto se debe a que las neuronas trabajan a marcha forzada para buscar el oxígeno que les hace falta en los últimos momentos. Al no encontrar este elemento, las células se ‘apagan’ poco a poco, en una suerte de efecto dominó.

Mito: Crecimiento de uñas y cabello

No, las uñas y el cabello no siguen creciendo cuando morimos, aunque así lo parezca. Lo que sucede es que nuestro cuerpo se deshidrata, lo que provoca que la piel se retraiga o se ‘encoja’, dando esta impresión.

Verdad: Excreción

Cuando el cuerpo pierde la vida, los músculos se relajan, incluyendo aquellos que nos ayudan a regular actividades como orinar o defecar. Es por ello que aún después de morir podemos expulsar este tipo de desechos.

CON INFORMACIÓN DE BBC

 

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