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El tener opciones, se entiende por tener la libertad de elegir, pero ¿cómo sucede esto en el cerebro? Por ejemplo, cuando nos acercamos a un semáforo amarillo, tenemos que decidir entre comenzar a frenar o simplemente acelerar el coche. De forma automática, se decide si se pisa el pedal derecho o el izquierdo. Comúnmente sabemos que diferentes áreas del cerebro son responsable de la acción; específicamente se supone que la corteza motora es la encargada de seleccionar la mejor opción.

Dos neurocientíficos, Anna-Antonia Pape y Markus Siegel del Centro Integral de Neurociencia Reichardt Werner, han encontrado la clave cerebral entre tomar una decisión y ejecutarla en un reciente estudio publicado en Nature Communications.

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Durante los experimentos, se grabó la actividad cerebral de veinte personas para medir la actividad de sus áreas motrices. Pape y Siegel establecieron una simple tarea como el decidir si un punto se movía o no en una pantalla. Los participantes del estudio podían decidir entre “sí” o “no”, y pulsar un botón con su mano derecha o izquierda según su elección. En el mapeo de la opción (sí/no) a la respuesta (botón izquierdo/derecho) cambió al azar durante el experimento, con una breve señal a los participantes para alertarlos de la configuración actual.

Esto aseguró que el cerebro de las veinte personas no pudieran planear una respuesta motora, es decir, tocar el botón correcto durante su elección. Sorprendentemente, algunos que presionaron el botón correcto mantenían una fuerte tendencia a alternar con respuestas motoras. En otras palabras, a menudo simplemente presionaban el botón que no habían presionado en la prueba anterior.

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En los datos cerebrales, los investigadores encontraron una correlación neuronal de esta tendencia en la propia corteza motora. En la que demostraron que la próxima decisión se puede predecir a partir de la situación de las áreas motoras, incluso antes de formular una decisión.

“Esta actividad motora que se puede predecir se origina en gran medida a partir del residuo neural de la respuesta anterior”, así lo explica Anna-Antonia Pape. ¿Con qué frecuencia los participantes alternaron entre una y otra respuesta? Se debe a la predicción motora.

En conjunto, estos resultados sugieren que el estado de la corteza motora, incluso antes de tomar decisiones puede influir en la formación de una elección nueva.

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