2En 1999, el libro Más Platón y menos Prozac sacudía al público lector con una propuesta en torno a la alarmante escalada de la depresión como el padecimiento más extendido del planeta: volver a la filosofía, recuperarla en nuestra vida cotidiana.

En 2016, no sólo seguimos deprimidos, sino además cansados. Reconocer esta situación puede ser un paso para imaginar otra manera de estar en este mundo. Por ello, quiero compartir mi lectura de la obra de un filósofo coreano-alemán.

Byung Chul-Han hace un examen lúcido sobre nuestra vida actual y nos alerta sobre lo que muchos intuimos: estamos viviendo un cambio de paradigma que nos transforma en personas fatigadas cuyo sólo objetivo en la vida es rendir, funcionar.

Nos hemos convertido en seres con prisa y con una fuerte intolerancia al aburrimiento; hemos perdido el don de la escucha y de la mirada, los regalos que nos regresan a la vida en comunidad. Mirar es dejar que las cosas se acerquen a los ojos, recuperar el asombro, conectarse con el mundo. Nos hemos convertido en tiranos de nosotros mismos bajo la creencia de que todo se puede, y eso nos ha generado un sentimiento de insuficiencia, de inferioridad y de una profunda aversión al fracaso. La hiperactividad es un imperativo absoluto que no nos deja relajarnos.

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El filósofo nos abre los ojos a las sutiles técnicas de dominación bajo las que vivimos y nos han convertido en una sociedad agotada (puedes leer La sociedad del cansancio), sin privacidad y desprovista de un espacio interior donde resguardarnos (La sociedad de la transparencia), en un mundo cuyo exceso de oferta lleva a una crisis de amor y al más agudo narcisismo y depresión (La agonía del Eros), y a una libertad represiva (Psicopolítica).

Lo más terrible del asunto –explica Byung Chul-Han– es que nos hemos convertido en nuestros propios verdugos, y el autoatosigamiento nos ha hecho renunciar  a nuestra humanidad, que empieza con el reposo, el diálogo con nosotros mismos, la contemplación que nos conecta de otra manera con el mundo.

Las ideas de Chul-Han nos motivan a reivindicar el descanso, la fe en los minutos vacíos que no se miden por la utilidad, el gusto por  la convivencia, las vacaciones desconectadas y sin metas. Feliz verano.

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Ilustraciones: Anuhar Namur