New Scientist

Imagina todas las aplicaciones que podrían darse a un robot casi invisible a la vista, principalmente en materia militar. Un equipo de investigadores de la Universidad de Wuhan, en China, dio el primer paso en esa dirección con un aparato experto en camuflaje que más que miedo provoca ternura.

Se trata de un androide camaleón cubierto de cabeza a cola de pantallas plasmónicas, las cuales son capaces de reproducir el color a través de nanotecnología.

Para ello fueron fabricadas con hojas de vidrio sobre una rejilla con agujeros, en donde los expertos depositaron oro para formar domos. Las hojas fueron además puestas en una especie de caja llena con un gel que contiene iones de plata.

Así cuando la luz alcanza las estructuras y, con ayuda de una serie de sensores, estas generan ondas de electrones que determinan sus propiedades reflejantes y las modifica, lo que hace que el animal robótico pueda cambiar de color.

Por ahora, el camaleón sólo puede reconocer el rojo, el verde y el azul; sin embargo, de acuerdo con la investigación publicada por el equipo chino en la revista especializada New Scientist, ya se trabaja en ampliar su capacidad de adaptación.

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