Cortesía: ESA

Rusia y Europa se asocian para establecer una base lunar

La misión ruso-europea serviría para un eventual viaje a Marte; un laboratorio fabricaría agua, combustible y oxígeno para la estación lunar.

Luna 27 es el nombre del proyecto de las agencias espaciales Europea y Rusa para llevar de vuelta al hombre a la Luna.

La avanzada será un explorador para determinar si existe agua y materias primas para generar combustible y oxígeno.

“Tenemos que regresar a la Luna. El siglo 21 será cuando establezcamos una base permanente y Rusia debe participar en el proceso”, dijo el profesor Igor Mitrofanov, del Instituto de Investigación Espacial de Moscú, a BBC News, quién reveló el plan de las agencias.

La intención es que la primera nave espacial de la misión llegue a los límites de la Cuenca Aitken, en el Polo Sur. En esa región, una de las más frías en el Sistema Solar, sería posible encontrar depósitos de agua congelada y otros químicos.

Para el líder científico del proyecto en la Agencia Espacial Europea, doctor James Carpenter, es investigar el uso de esas reservas: “Podría funcionar como combustible o bien para sistemas de manutención para futuras misiones tripuladas en esa región”.

El científico ruso explica los posibles beneficios de construir una base permanente en la Luna: “Podríamos hacer observaciones astronómicas, usar los minerales y otros recursos lunares, además de servir como una estación para trabajo conjunto de cosmonautas con miras a un posible viaje a Marte”.

Para regresar a la Luna, la Agencia Espacial Europea (ESA) está desarrollando un método más eficaz para alunizar – sistema que llaman “Piloto” – que a través de cámaras y tecnología láser pueda identificar el terreno mientras se acerca a la superficie para determinar si es o no un buen sitio.

ESA también llevará el taladro que cavará hasta dos metros para recabar muestras del agua congelada. El líder de ingeniería del proyecto, Richard Fisackerly, dice que estas muestras pueden ser difíciles de extraer porque la superficie es más resistente que el concreto.

Los europeos también serán responsables del laboratorio miniatura, llamado ProSPA. Tendrá un equipo de instrumentos similar al de la sonda Philae que analizó el Cometa 67P el año pasado. ProSPA ayudará a encontrar los componentes para elaborar agua, oxígeno, combustible y otros materiales para otras misiones.

La aprobación final de la participación europea ocurrirá en una reunión de ministros al final de 2016. Para los integrantes del proyecto Luna 27 no es cuestión de si el hombre regresa a la Luna sino cuándo ocurrirá.

(Con información de BBC News)