Los pilotos del avión Solar Impulse 2 (SI2), que acaban de concretar una vuelta al mundo histórica volando de día y de noche exclusivamente con energía solar, trabajan en el desarrollo de drones.

Sería “una versión sin piloto del Solar Impulse”, explicó a la prensa el piloto e ingeniero André Borschberg, que se turnó junto a Bertrand Piccard, al mando del monoplaza.

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A fines de julio, el SI2 concluyó su vuelta al mundo aterrizando sin problemas en Abu Dhabi, capital de Emiratos Arabes Unidos, desde donde habían partido el 9 de marzo de 2015 para un periplo de 23 días efectivos de vuelo y 43.041 km a través de cuatro continentes.

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Este periplo permitió presentar al mundo entero nuevas tecnologías respetuosas del medio ambiente, explicó ante periodistas Piccard.

El equipo de Solar Impulse, con base en Suiza, planea ahora desarrollar y proponer “una nueva aplicación para las tecnologías verdes”, dijo.

Según Piccard y Borschberg, una versión sin piloto del aparato podría volar a baja altitud durante meses. Tal aparato podría por ejemplo ofrecer conexión internet a zonas aisladas, estiman.

“Estamos analizando los beneficios” de avanzar con este proyecto, explicó Borschberg.

Éste ingresó en la historia de la aviación al mando del SI2 en la etapa sobre el océano Pacífico, 8.924 km en poco menos de cinco días y cinco noches, el vuelo más largo en solitario que jamás se haya realizado.

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Piccard, de 58 años, es descendiente de una dinastía de pioneros: su abuelo, que inspiró al dibujante Hergé para crear al profesor Tournesol en las aventuras de Tintin, fue el primer hombre en alcanzar la estratósfera a bordo de un globo aerostático. Su padre fue el primero en el mundo en llegar a lo más profundo de los océanos.

Con información de AFP

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