Sputnik 1: 59 años del inicio de la carrera espacial
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El 4 de octubre de 1957 el mundo despertó con una de las noticias más relevantes del siglo XX: por primera vez en la historia el ser humano logró poner en órbita un satélite artificial alrededor de la Tierra. Se trató del Sputnik 1, el primero de varios aparatos lanzados por la Unión Soviética como parte de su programa Sputnik, la mayoría de ellos con éxito.

A pesar de tratarse de una esfera de aluminio de apenas 58 centímetros de diámetro y una masa aproximada de 83 kilos, el impacto que este artefacto tuvo sobre el desarrollo tecnológico posterior es más que importante, ya que marcó el inicio de la carrera en Tierra por ‘conquistar’ el espacio.

Con su lanzamiento, la entonces Unión Soviética superó a Estados Unidos en la lucha por colocar el primer satélite artificial. El siguiente objetivo fue el de enviar al primer ser vivo fuera de la Tierra, tarea que también completó primero la Unión con el Sputnik 2, aparato que transportó a la perra Laika en su interior ese mismo año.

Desde entonces, esta lucha por alcanzar nuevas metas espaciales antes que nadie aceleró el desarrollo de investigación y tecnologías en la materia pero, ¿por qué fue tan importante para las potencias mantener el liderazgo en la carrera espacial?

A poco más de una década del fin de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética se disputaban por la hegemonía del mundo. Esta implicó aspectos políticos, económicos, culturales y militares, por mencionar algunos ejemplos.

En 1952, cinco años antes de que se supiera de la existencia del Sputnik 1, el Consejo Internacional de Uniones Científicas estableció el Año Internacional Geofísico desde el 1 de julio de 1957 al 31 de diciembre de 1958, ya que la comunidad anticipaba que la actividad solar tuviera un ‘pico’ entre estas fechas.

Fue por esta razón que se estableció la necesidad de la construcción de satélites artificiales para realizar un mapeo de la superficie terrestre.

Estados Unidos tomó aparentemente la iniciativa y, en julio de 1955, dio a conocer sus planes de lanzar el primero de estos aparatos. Sin embargo, en octubre de 1957 la Unión Soviética sorprendió al mundo —y en especial a la potencia norteamericana— con el exitoso lanzamiento Sputnik 1.

Así, Estados Unidos decidió acelerar su proyecto Explorer, aunque no logró concretar su primera puesta en órbita sino hasta tres meses después.

CON INFORMACIÓN DE COSMOPEDIA

 

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