Startup: con el mundo a tus pies sin tener que volar

Para triunfar como emprendedor en el extranjero no siempre hay que ir a silicon valley. Antes de volar, vale la pena revisar el globo terráqueo

Por Gabriela Chávez

Silicon Valley. Dos palabras que abarcan el valle de Santa Clara, desde San José, hasta donde termina la bahía de San Francisco, California. Para muchos emprendedores mexicanos que buscan el éxito fuera de su país, esos dos vocablos parecen equivaler al mundo entero; sin embargo, si se trata de buscar el éxito internacional con una startup, el mapa de oportunidades es mucho más grande.

Si bien Silicon Valley es uno de los destinos más famosos para emprendedores, antes de preparar el equipaje es preciso responder varias interrogantes: ¿Para qué voy a ir al extranjero?
¿Busco capital o probar el mercado?

El socio de la aceleradora 500 Startups México, César Salazar, advierte que la respuesta a estas preguntas dará cierta guía del tipo de destino en el que el negocio podría desarrollarse, pero ante todas las preguntas sólo una respuesta desemboca en el valle del silicio: la búsqueda de capital.

“No hay otro lugar en el mundo que tenga la disponibilidad de capital que tiene Silicon Valley, eso es un hecho. Es para conseguir rondas de inversión de miles de millones, pero si necesitas 100,000 dólares no tienes por qué ir allá; afortunadamente esa cantidad de capital está disponible en otras partes del mundo, incluido México”, cuenta Salazar.

A pesar de ser un centro de financiamiento, obtener capital como startups foránea en el valle es complicado. No todas las aceleradoras abren sus puertas a extranjeros, aunque hay varias, como 500 Startups, Y Combinator y Plug & Play, que tienen programas de entrenamiento para preparar a emprendedores antes de llegar al valle californiano.

La directora de la carrera de Creación y Desarrollo de Empresas del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México, Silvia Rodríguez, sugiere pensar que al hablar de internacionalizar una startup tecnológica hay que ver el mundo como el mercado.

Si bien Silicon Valley llena las expectativas cuando se trata de capital, Rodríguez invita a emprendedores a explorar mercados alternativos. Europa, Asia, Centroamérica y Sudamérica son algunos destinos emergentes que actualmente reciben a emprendedores con los brazos abiertos.

Al ser naciones emergentes, pueden ser buena opción para transferir un modelo de negocio ya probado en México. La académica advierte que es necesario estudiar el mercado destino para abrirse paso. “La internacionalización es más una barrera sicológica. Hay que pensar globalmente, pero para entrar a otro mercado hay que tomarle el pulso”, explica.

Paciencia, paciencia y paciencia

Además de validar si el mercado de destino tiene viabilidad, hay que saber que cada país posee un ecosistema emprendedor diferente, con regulaciones, incentivos fiscales, obstáculos y ventajas distintas.

Por ello, es necesario conocer qué tan amigable es la nación destino para los emprendedores. Países como Reino Unido y Canadá brindan incentivos para atraer emprendedores extranjeros y crecer sus mercados.

De acuerdo con Manolo Díaz, cofundador y director general de Yogome, una startup mexicana
dedicada a desarrollar juegos móviles educativos, este aprendizaje surgió hasta la tercera vez que intentó emprender en Silicon Valley.

Trató de establecerse en San Francisco, en EU, cuando la startup aún era pequeña. Reconoce que también es necesario crear el gusto por el ecosistema para quedarse.

“Hay que ser pacientes. Al principio sólo escuchas, no, no, no. Vas identificando cómo hacer la presentación, cómo llegarle al inversionista”, cuenta el emprendedor originario de San Luis Potosí.

En otro enfoque, Salazar, de 500 Startups México, hace hincapié en evaluar la internacionalización del negocio del modo más práctico. “Internacionalizar no significa forzosamente irse del país. Hay negocios, sobre todo los que son de empresa a cliente, que no necesitan que te mudes para atacar un mercado global”.

Si la startup trata más con inversionistas o planea levantar capital, mudarse es una opción. Sin embargo, si es algo dirigido a cliente y no requiere de atención personal con usuarios, basta con contratar un director local y a su equipo. “Si sólo se va a expandir la operación, la internacionalización se reduce a contratar un equipo de 20 personas en ese país”, dice César Salazar.

A cinco años de haberse internacionalizado, Yogome ya opera en Asia, América Latina y Estados Unidos, y cuenta con un récord de 15 millones de descargas. Su CEO y también EXATEC no se arrepiente de haber dado el salto internacional.

A pesar de los obstáculos y de las dudas que pueden surgir en el proceso, Manolo Díaz sugiere a los emprendedores que se arriesguen. “No tienen nada que perder”.