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(Notimex) Sacar al mercado un nuevo medicamento requiere de un proceso largo y costoso, sin embargo, para acelerar su obtención y reducir costos en la etapa inicial de investigación, la tecnología puede ser una gran aliada.

Gracias a adelantos como el modelado computacional se puede conocer a detalle la forma y estructura de la molécula, sus enlaces químicos, composición atómica y, en el caso de fármacos, la forma en que la molécula actuará de manera terapéutica.

Con esta herramienta el Doctor Juvencio Robles García, investigador de la División de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad de Guanajuato (UGTO), y un equipo de expertos proponen nuevos medicamentos.

El grupo de trabajo de Robles García sugiere crear antifúngicos sustancias contra hongos diferentes a los que ya existen en el mercado, así como nuevos antibióticos de la familia de las quinolonas y fármacos anticancerígenos.

“El diseño computacional de moléculas reduce tiempo y el ciclo de descubrimiento. Ha habido farmacéuticas en las que toda la investigación inicial fue por computadora”, dijo el Doctor Robles García, “esto contribuye a que lleguen más rápido medicamentos mejor probados y calibrados desde un principio a la gente”.

Esta técnica no se realiza a ciegas. “Nosotros seguimos a un fármaco líder que se sabe que funciona, se estudia su estructura con énfasis en los lugares clave del sitio biológico donde debe entrar el componente activo y así podemos mejorar su comportamiento”.

El investigador explica que es como si el fármaco fuera una llave y la proteína una cerradura. “Si la llave embona bien entrará perfectamente en la cerradura y podrá abrirla. En nuestro caso, como ya conocemos la cerradura, podemos diseñar moléculas o fármacos que entren”.

Una vez que se cuenta con el modelo en tercera dimensión del ADN o de la enzima y del fármaco potencial se pueden realizar modificaciones para mejorarla.

Cuando un medicamento se encuentra a la venta en las farmacias es porque pasó por diversas pruebas que incluyen el diseño in silico, la síntesis orgánica, la investigación clínica, las pruebas preclínicas o toxicológicas y la obtención de la patente del producto.

El tiempo estimado de todos estos pasos es un promedio de 12 años y hasta 800 millones de dólares invertidos que en ocasiones no se recuperan si la molécula no cumple con todas las normas regulatorias.

Se estima que de 10 mil moléculas estudiadas en un inicio, solo una pasará todos los filtros, por lo que la etapa cero o in silico es fundamental en la investigación farmacológica.

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