Tecnología y juegos: los mejores aliados del aprendizaje
iStock

logo-innovadores-mexico-negro-1

Muchas personas, cuando escuchan hablar de innovar el modelo educativo actual, sienten miedo. Así lo afirmó Scott Osterwil, Director Creativo del Game Lab and Education Arcade del Massachusetts Institute of Technology (MIT), quien además aseguró que “no se trata de algo nuevo”.

“Sócrates fue el primer tecnofóbico”, dijo. “Estaba preocupado de que la innovación tecnológica de sus tiempos, la escritura, nos arruinara. Lo que sucede actualmente es similar”.

Osterwil consideró que esto se debe a que el ser humano comúnmente teme a lo desconocido, incluso cuando se trata de algo que le permitirá mejorar, es por eso que invitó a los asistentes de la entrega del premio Innovadores Menores de 35 que otorgó la revista MIT Technology Review en español en nuestro país a hacer un lado sus miedos y comenzar a impulsar la inclusión de la tecnología en las aulas.

Anuncio

“La historia de la innovación en el aprendizaje es muy pobre”, comentó. “Cambiamos, por ejemplo, el pizarrón por el pintarrón, algo en lo que se invirtió mucho dinero y que realmente no ha servido de mucho”.

El Director Creativo del MIT Game Lab mencionó otros casos. “Cambiamos los acetatos por presentaciones a computadora. Incluso el uso de laptops no ha evolucionado mucho desde que empezaron a aparecer”, dijo.

¿Por qué no hemos incorporado desarrollos más trascendentes a la educación? Más allá del temor al cambio existe una razón predominante, de acuerdo con Osterwil: tenemos una idea errónea de cómo se debe aprender.

“Mantenemos un modelo en el que el maestro dice un dato y éste viaja a través del aire hasta los oídos de los alumnos, quienes lo guardan en su cerebro”, explicó. “Así es como creemos que se transmite el conocimiento, como archivos desde una memoria USB a una computadora. Pero esto no funciona”.

El ‘secreto’ del aprendizaje

Piensa en niños conviviendo con otros, explorando el mundo. ¿Qué piensan estos pequeños que están haciendo? Jugando. “Pero, aunque no se den cuenta, están también aprendiendo”, detalló Scott Osterwil, para quien el ‘secreto’ del aprendizaje está en ese tipo de actividades, en convertirlo en una “experiencia”.

Y aunque puede parecer que esto sólo aplica para los más chicos, el experto considera que ‘el juego’ puede implementarse en cualquier nivel de estudios. “En el MIT implementamos la filosofía de aprender haciendo”, recordó. “Así, a pesar de que tenemos una institución vieja en muchos sentidos, rompemos con el modelo antiguo”.

Para el Director Creativo del MIT Game Lab, el almacenar datos “en nuestro disco duro” es obsoleto, lo que necesitamos “hoy, más que nunca” son personas sabias y creativas, ya que “actualmente podemos acceder a todo tipo de información desde nuestro smartphone”. “Llas personas que pueden tomarla y convertirla en grandes cosas son las que destacan”, agregó.

Juegos con base tecnológica

Lo que propone Osterwil para impulsar la evolución de la educación es apostar por juegos o experiencias con base tecnológica. “Sí, incluyendo los videojuegos”, destacó, aunque aclaró que estos deben cumplir con algunas características.

“No todos los estudiantes aprenden igual, cada actividad y lo que puede enseñarles es personal”, explicó. “Por ello la tecnología debe permitir una libre exploración”.

Para ilustrar esto, el especialista del MIT narró una anécdota de cuando tenía cuatro años. “Jugando con bloques descubrí que dos cuadrados del mismo tamaño podían convertirse en un rectángulo y que dos rectángulos juntos se transformaban en un bloque largo”, recordó. “Así entendí que dos y dos hacen cuatro, una temprana concepción de las matemáticas”.

La siguiente peculiaridad que deben ofrecer las innovaciones educativas es la de permitir errores. “Si un niño construye una torre de bloques, el momento en el que más aprenderá es cuando se caiga”, ejemplificó. “Los pequeños fallan una y otra vez hasta encontrar el éxito con base en su experiencia, eso es lo que lo inspira a seguir intentado y aprendiendo”.

Los juegos con base tecnológica, según el Director Creativo del Game Lab and Education Arcade del MIT, también deben aceptar la cantidad de esfuerzo que el estudiante quiera emplear.

“Algunos querrán trabajar más en algo, otros menos”, dijo. “Debemos ofrecer libertad para que los alumnos se muevan entre ambos extremos y así descubran lo que realmente le interesa para que lo desarrollen”.

“Con ayuda de los juegos y las experiencias los estudiantes se mantienen interesados y se sienten retados, lo que los empuja a seguir aprendiendo y a alcanzar nuevas metas”, concluyó.

¿Te gustó esta información? Consigue más en nuestro boletín, ¡suscríbete!