Telequinesis y arroz espacial: China lanza su misión Shenzhou-11
CNN

(Agencias) China dio hoy un nuevo paso hacia la construcción de su propia estación espacial —la cual se espera esté lista en 2022— con el exitoso lanzamiento de dos astronautas a bordo de la nave espacial Shenzhou-11.

Jing Haipeng y Chen Dong despegaron de la base de lanzamiento de Jiuquan, en el desierto de Gobi, a las 7:30 horas (23:30 GMT), impulsados por un cohete Larga Marcha-2F.

La dupla arribará al laboratorio orbital Tiangong-2 (Palacio celeste-2) dentro de dos días y permanecerá en ese lugar durante un mes, tiempo récord para los taikonautas —astronautas chinos— de acuerdo con la agencia oficial Xinhua.

Haipeng, comandante de la misión, realiza su tercer viaje al espacio y celebrará su cumpleaños a bordo de la astronave.

Taikonautas ‘jugarán’ con la telequinesis

Los astronautas Haipeng y Dong llevarán a cabo diversos experimentos durante su estancia de 30 días en el Tiangong-2. Estos estarán enfocados en los ámbitos de la medicina, la biología y la física, así como en fenómenos espaciales, por ejemplo, el de las tormentas solares.

También cultivarán muestras de arroz y llevarán a cabo investigaciones sobre el reloj atómico ‘frío’ embarcado el pasado mes a bordo del laboratorio. Otra de las investigaciones que realizarán estará relacionada con una interfaz que les permitirá manejar diversos equipos con la mente.

“Los actuales controles manuales, como los teclados, están en vías de volverse obsoletos y serán sustituidos por el control directo con el cerebro o inclusive los ojos”, dijo al respecto Huang Weifen, subjefe de diseño del Centro de Astronáutica de China (CACh).

“En misiones próximas, los taikonautas trabajarán con robots que manejarán con el pensamiento”, agregó. “Y como existe la posibilidad de que el entorno cerrado y sin gravedad afecte fisiológica y psicológicamente a la tripulación, necesitamos explorar la viabilidad de esos nuevos sistemas”.

La plataforma de control que será puesta a prueba durante esta misión fue desarrollada por el CACh en colaboración con el Laboratorio de Factores Humanos del Centro Nacional de Capacitación y la Universidad de Tianjin.

Se trata de un sistema que convierte los impulsos cerebrales humanos en palabras para comunicarse con el control terrestre y operar instrumentos en la nave. El experimento que se hará en esta misión espacial será el primero de su tipo en el mundo.

 

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