Cortesía Intel

Una de las tendencias más aplaudidas en los fashion shows desde hace un par de años es la utilización de tecnología en las prendas de vestir, tanto para hacerlas más funcionales como para exaltar su belleza. Ejemplos hay muchos: desde la joyería inteligente hasta la impresión de trajes de baño en 3D.

Entre estos wearables se encuentra Spider, un vestido con sensores de movimiento que, al detectar cualquier estímulo, ‘cobra vida’ moviendo sus brazos ‘de araña’. Este fue creado el año pasado por la diseñadora holandesa Anouk Wipprecht con ayuda de Intel, un proyecto con el que la firma mostró el lado fashionista de la tecnología.

En esta ocasión, la misma compañía regresó a las pasarelas de la mano de la casa de diseño Ezra+Tuba y con ayuda del desarrollador Cagri Tanriover, equipo que creó el largo llamado The Butterfly Dress.

Cortesía Intel
Cortesía Intel

Se trata de un vestido confeccionado con un lujoso entretejido Jacquard y con fibras metálicas de lúrex, adornado con cuarenta mariposas vinculadas a un sistema de sensores de proximidad que les permiten volar cuando alguien se acerca a ellas o cuando un dispositivo móvil se los ordena.

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Estos insectos artificiales pueden salir en masa en un espectacular despegue gracias al módulo de cómputo Intel Edison, que es básicamente una computadora del tamaño de una caja de cerillos.

Al respecto, las diseñadoras estambulitas Ezra y Tuba Çetin afirmaron que fusionar la moda y la tecnología “no es una actividad pasajera”.

Proyectos futuros incluyen utilizar la energía cinética para crear una prenda capaz de generar electricidad con el movimiento de la persona que la porta; así como crear tejidos que cambian de color y utilizar la impresión en 3D para confeccionar moda personalizada. Así es como Intel quiere sorprender a los fashionistas más exigentes.

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