Foto: Elizabeth Rodríguez Ventura

Por: Jansel Jiménez Bulle

“Yo soñaba con convertirme en piloto a los 17 años, y probablemente hoy sería un piloto si mi vista hubiera sido lo suficientemente buena. Entonces tuve que tomar otra decisión…”, dice a Tec Review, Theo Jansen, considerado el artista plástico vivo más importante de los Países Bajos.

Él, finalmente, tomó la decisión. El resultado de ella se muestra en “Asombrosas criaturas”, una exposición de enormes máquinas, hechas sólo de bambú, ramas de árboles, botellas de plástico y cuerdas, que parecen esqueletos de animales. Son ocho piezas que hasta el 13 de agosto se exhibirán en el Laboratorio Arte Alameda, en la Ciudad de México.

Sus creaciones son una peculiar fusión entre arte, ingeniería y biología. Tienen movimiento impulsado por viento o contacto directo, y es similar al de un insecto. El artista comenta que su objetivo es crear máquinas que generen en los espectadores la impresión de vida.

“Si hubiera seguido mi sueño, sería un piloto. Pero ahora creo que ser piloto es un trabajo aburrido. Y ahora no puedo imaginar una vida mejor de la que tengo ahora”, explica Jansen, mientras fija su vista en un punto indeterminado de la sala de exposición.

Nació en 1948, en Scheveningen, Holanda. Primero intentó redireccionar su sueño al estudiar Física, en la Universidad Tecnológica de Delft; sin embargo, se dio cuenta de que lo suyo no era expresarse por medio de matemáticas. Fue un mal estudiante de ciencias. No terminó la carrera. Entonces en los años 70 comenzó a desarrollarse como pintor y, una década después, decidió crear las esculturas que le han conferido fama mundial.

Foto: Elizabeth Rodríguez Ventura

Su obra es difícil de clasificar según criterios estéticos convencionales, pues logra combinar elementos que la gente usualmente considera tan dispares como el agua y el aceite. “La gente me pregunta si a mis obras les llamo animales o máquinas, pero yo les contesto que a las máquinas les puedo llamar animales y viceversa”, explica Jansen, con una media sonrisa dibujada en su rostro.

Su arte es ingeniería y al revés también. Este logro le ha valido ser comparado con Leonardo Da Vinci, quien ha sido el más grande representante de este estilo unificador, que tuvo su mayor auge en el mundo durante la época del Renacimiento.

“Es muy bonita la comparación que hacen de mí con Leonardo Da Vinci, pero no es completamente exacta. Leonardo Da Vinci es un mejor ejemplo que yo”, comenta Jansen.

Actualmente, los teléfonos inteligentes, las computadoras y los videojuegos parecieran absorber completamente la mente de los niños. Ellos, en gran medida, son la preocupación de Theo y el público al que desea impactar. Él aprovecha la entrevista con Tec Review para darles un consejo:

“Dejen de jugar con un iPhone y jueguen con cosas reales. Les recomiendo poner a un lado el iPhone y jugar con materiales. Con lo que tengan a la mano, un trozo de madera, por ejemplo.”

Foto: Elizabeth Rodríguez Ventura

México lo ha inspirado

Theo ha abrevado su inspiración de corrientes artísticas principalmente europeas. Confiesa que no se había sentido influenciado por la cultura latinoamericana. Sin embargo, ahora que se encuentra en México, su corazón ha dado un giro que posiblemente se manifieste en algunas de sus próximas obras.

“Creo que los murales que he visto en la ciudad de México son muy lindos y muy importantes. Me han inspirado”, finaliza Jansen.

Foto: Elizabeth Rodríguez Ventura

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