Tú eres un mutante. Los cambios en tu genoma son prueba de millones de años de evolución y adaptación a un ambiente hostil que te debe de ayudar a soportar agentes contaminantes, bacterias agresivas y largas horas de permanecer sentado frente a tu computadora o consola manejando un mouse y un teclado.

Desde que naces, tu ADN se transforma y los cambios que provoca a veces son  inofensivos, aunque pueden también pueden ser perjudiciales, como la mutación de los genes BRCA 1 y BRCA 2, que aumenta dramáticamente en las mujeres el riesgo de contraer cáncer de mama.

Pero, si a pesar de conocer esto aún aspiras a tener alas como Ángel, conocer lo que piensan y sienten los demás como Jean Grey o esquivar el tráfico y llegar a tiempo con la velocidad de Quicksilver de los X-Men, necesitarás un poco más.

La evolución impulsa la diversidad de la vida en la Tierra. Desde los microbios, hasta las guacamayas, las mutaciones aleatorias y la selección natural han llegado con fantásticas soluciones improvisadas con el fin de solucionar los problemas de vivir, y sobrevivir, en este planeta:

Los dinosaurios que se convirtieron en aves, los ancestros de los simios que dieron paso a los seres humanos, demuestran que la evolución puede ser lenta y azarosa, pero ocasionalmente una mutación genética puede producir algo digno de para ser aceptado en la Escuela Xavier para Jóvenes Superdotados.

Gracias a los cómics y ahora a las películas, sabemos que los mutantes son seres humanos que desarrollan el “X gen”, hasta lograr una manifestación, lo que produce la expresión de súper poderes a través de proteínas.

Epigenética

20th Century Fox
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La transformación de Erik Lehnsherr en los campos de concentración nazis, podría ser un caso de estudio para el campo de la epigenética, que estudia cómo los factores ambientales y externos como el estrés,  influyen en el comportamiento de los genes y, por ende, en el desarrollo del individuo.

Puedes presumir de tener “genes en latencia”, sin necesidad de desmentir o hablar de ciencia ficción.

En 2006, un grupo de investigadores especializados en el desarrollo de pollos de granja encontró que la mutación de un gen hizo que los embriones tuvieran dientes.

Los científicos ya sabían que las aves perdieron estos huesos hace 80 millones de años,  lo que evidenció el “adormecimiento” de este gen hace mucho tiempo, que luego de mutar, volvió a “manifestarse”.

No con la espectacularidad y fuerza de un súper poder, pero ahí están y pueden manifestarse luego de años o de siglos.

El movimiento o modificación de un solo gen puede tener enormes consecuencias, sin embargo, para un cambio notorio, el movimiento de genes debe de incluir cientos de ellos. Dentro del canon de los X-Men, el gen produce una proteína que envía señales químicas a todo el cuerpo, lo que a su vez introduce y provoca la mutación de otros genes.

De esta manera, ser un mutante es el resultado de convertirse en una cascada química radical.

20th Century Fox
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Las mutaciones genéticas no son las mismas en todos los seres humanos y hay combinaciones que resultan ser propiedades características de una especie o un mutante, como Jean Grey por ejemplo.

A finales del 2013, investigadores descubrieron un gen que podría permitir a los humanos regenerar extremidades como las salamandras o las estrellas de mar. Las salamandras, por ejemplo, pueden hacer que crezca completamente una extremidad, sus ojos, e incluso una parte de su cerebro.

Así es, nosotros podríamos tener esa misma capacidad, pero a lo largo de nuestra trayectoria evolutiva este gen ha estado apagado, sin embargo, no está ausente. Esta investigación fue denominada por Kyle Hill, Oficial de Ciencia de Nerdist Enterprise, como “La búsqueda del Gen Wolverine”.

Entonces, ¿los mutantes son la próxima escala evolutiva?

Uno de los puntos de mayor tensión a lo largo de la serie de películas de X-Men es el antagonismo entre los mutantes y los humanos, de hecho, en todas las películas está presente el pensamiento de que los mutantes son una nueva especie y “la próxima evolución”.

La evolución funciona mediante la selección natural y de mutaciones aleatorias que se producen en el ADN de un organismo. Cuando el ADN está copiado dentro de un organismo aún sin nacer es cuando los errores ocurren. Dichos errores suelen pasar desapercibidos o son perjudiciales para el desarrollo del organismo, sin embargo, hay ocasiones en las que representan una ventaja para los individuos.

Cuando las proto-jirafas nacen con un poco más del cuello largo, pueden competir por mejor comida, lo que permite que más de estas jirafas nazcan y se reproduzcan , lo que hace que este rasgo comience a dominar en esta población.

Con el tiempo, las proto-jirafas se convirtieron en los animales que conocemos actualmente.

Con suficientes cambios genéticos, surgen nuevas especies. Una gran parte de las cuales es producto de la selección natural, sin embargo, también el azar o la “deriva genética” también pueden lograr transformaciones.

En “X-Men, La Decisión Final”, el gen mutante puede ser suprimido por completo, lo que convierte a cualquier mutante en humano de nuevo, lo que significa que el X-gen se produce probablemente con pocas proteínas que propician los súper poderes mutantes y que algunos anticuerpos puedan eliminar esas características.

Para hablar de evolución, un “Homo Superior” tendría que evolucionar hasta el punto en el que las mutaciones no puedan ser separadas con éxito.

Los “genes latentes” que están ocultos en nuestro genoma son infinitos y no se manifiestan lanzando fuego, láser o transformando nuestra piel en color azul. Por el momento, las mutaciones de las que tenemos conocimiento también se manifiestan de formas increíbles.

Algunos niños nacen con una mutación que inhibe la sensación de dolor, y otros tienen hipertrofia muscular, una mutación genética relacionada con la miostatina, que duplica el músculo esquelético.

El siguiente paso en la evolución está presente todo el tiempo, por ejemplo, la mutación de poder digerir la leche de otros animales se extendió a muchas poblaciones humanas hace tan sólo unos pocos miles de años. También tener ojos azules.

Dado el tiempo suficiente, el siguiente paso en nuestra evolución podría ser hacia Mystique, más de lo que pensamos.

20th Century Fox en Giphy
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Kyle Hill, Oficial de Ciencia de Nerdist Enterprise para Nerdist.

 

 

 

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