Una crisis determina lo que sigue en tu vida

Blanca Treviño, CEO de Softek

Por Carlos Fernández de Lara

Entre México y Bangalore, India, hay 36 horas de viaje. Vuelos, migración y un correr en aeropuertos que Blanca Treviño, CEO y presidenta de Softtek, ha vivido muchas veces. “No hay semana que no viaje a diferentes lugares”, confiesa. “Lo disfruto, pues me permite contagiarme de culturas y conocer nuevas personas”.

La buena actitud distingue a esta mujer que, a sus 56 años, es una de las empresarias más importantes del sector de Tecnologías de Información (TI) en el mundo y quizá la única CEO en México que no miente cuando dice que, sin importar los retos y preocupaciones, no puede dejar de sonreír. “Me cuesta mucho trabajo estar seria”, comenta en sus oficinas de Monterrey. También dice que sonríe ante la época que vivimos. “Aun en esos momentos complicados tienes que ser capaz de ver las oportunidades que puedes capitalizar”.

La vida de esta EXATEC es ejemplo de alguien que aprovecha oportunidades que nadie más ve. Ella y su equipo han convertido a Softtek en la empresa más importante del sector de TI de América Latina y una de las más grandes de servicios de software en el planeta.

Con el éxito de Softtek, Treviño ha demostrado el valor económico que posee el campo tecnológico para México. También revela el valor que tiene la visión femenina en un sector dominado por hombres. Por ello ha sido catalogada como una de las 100 empresarias más importantes de México y una de las 50 mujeres más poderosas del planeta, según la revista Fortune.

Blanca Treviño comparte que su aventura comenzó cuando llegó al Tecnológico de Monterrey para estudiar una carrera a la que pocas mujeres se animaban: Sistemas Computacionales. Sin embargo, eso estuvo a punto de no suceder por miedo.

¿Por qué eligió esa profesión?

—Entré en 1977. Era una época donde las computadoras eran del tamaño de cuartos; no había desktops, ni laptops y mucho menos lo que hoy hacen miles de personas con su smartphone. ¿Qué me motivó? Yo quería algo que sonara súper aventurado y retador. Sin embargo, un día me dio miedo y antes de empezar las clases cambié la solicitud a mercadotecnia. Al día siguiente, estaba un hermano de mi papá en la casa y mi papá empezó a presumirle que iba a estudiar Sistemas Computacionales. Cuando mi tío se fue, le confesé a mi papá que me había arrepentido. Lo peor que le pude haber dicho es que era por miedo. Se enojó y me dijo: “Yo puedo aceptar una hija tonta, pero una hija miedosa nunca. Si te gusta, te regresas ahora mismo y lo cambias”.

Su entrada al mundo laboral inició a finales de los años 70. Sucedió en una empresa que ella define como “la mejor escuela” en México para el desarrollo de profesionales de TI: Dinámica, una subsidiaria que entregaba servicios a otras empresas de Grupo Alfa.

En 1982, con la crisis que enfrentó el país, varios ejecutivos tuvieron que dejar la empresa. Algunos abrazaron el lema que ha impulsado a muchos emprendedores a la fecha: “¿Y si ponemos algo?”. Ese año nació Softtek como esfuerzo de una persona y a la que se sumarían seis socios en 1985.

Desde su nacimiento, la idea de Softtek era ser más que una pequeña firma de servicios tecnológicos.

 —¿Cómo llegó usted a Softtek?

—Me integré en 1986, cuando ya había cinco socios. Softtek operaba como una firma emprendedora. Luego, apostamos a los mercados donde un socio creía con convicción que había oportunidad. Fueron ocho o nueve años de fomentar pequeñas unidades de negocios, con espíritu emprendedor. Fueron años no de contundencia en el posicionamiento de la firma, sino de crear una cultura fuerte y poner las raíces.

Softtek creció rápido. A principios de los 90 llegó a Brasil, Argentina y Colombia; en 1997 puso la mira en el mercado con más consumo de servicios IT en el mundo: Estados Unidos. Entonces, cuenta Treviño, “nos dimos cuenta que ya no éramos una empresa con pequeñas unidades de negocio. Nos ayudó que siempre estuvimos reforzando la visión de ser una empresa global. No por tener presencia en todo el mundo, sino por la cantidad de clientes que tienes y donde los tienes”.

Como no hay éxito sin descalabros, a finales del siglo XX Softtek vivió una experiencia que les permitió convertirse en lo que son: la quiebra financiera de la compañía. “En 1997 o 1998 alguien nos dio la lista de pecados que una empresa podía cometer, nosotros cumplimos todos y quebramos financieramente”, admite Treviño.

Fueron momentos duros. No estaban seguros de que podrían pagar la nómina. “Un fracaso te obliga a confrontar las cosas, a ver cómo tienes que cambiar. El cómo enfrentas una crisis determina lo que sigue en tu vida; para nosotros fue un momento difícil, pero después de eso crecimos”.

Antes del año 2000, Softtek tenía un crecimiento estable, pero a partir de esa fecha se tradujo en una pendiente en ascenso. “Las crisis te ayudan, te prueban”, analiza Blanca Treviño. “Actualmente, en todos los países somos el principal o uno de los principales jugadores de servicios de tecnologías de información. Si no nos hubiera pasado esa crisis, seguiríamos con una visión un tanto marginal”.

Fue justo en 2000 cuando Blanca Treviño asumió la presidencia y dirección general de Softtek. Al frente de la empresa, ella y su equipo transformaron a Softtek de una firma de poco más de 1,000 colaboradores a un conglomerado internacional con más de 10,000 a nivel global.

Hoy, Softtek tiene más de 30 oficinas en México, Estados Unidos, Europa y Asia, además de centros globales de entrega, espacios con ingenieros y personal técnico dedicado al desarrollo de aplicaciones, implementación de proyectos de software y servicios TI, en Brasil, México, España, China, Argentina, Estados Unidos e India.

Softtek abrió la puerta para que otras compañías mexicanas como Kio Networks y Alestra, así como emprendimientos más pequeños, compitieran en uno de los sectores más valiosos: el tecnológico. En 2016 este sector generará un gasto por arriba de los más de 3.5 billones de dólares, de acuerdo con la firma de consultoría Gartner.

—¿Qué opina del ingreso de las mujeres en el mundo de tecnología?

—Hay pocas, pero mira a IBM, HP, Yahoo y una de las directivas de Facebook. Todas son mujeres. No somos muchas, pero las que estamos, hacemos algo que se nota. No hay todas las que deberíamos, más en un momento en que la tecnología juega un papel vital en las sociedades. Ésta es la única industria donde hay cero desempleo; al contrario, crecen los salarios y la demanda. Es absurdo que nos privemos de lo que las mujeres pueden venir a complementar, de aprovechar la fuerza y talento que ellas tienen.

—¿Qué hace diferente el papel de una mujer en los negocios?

—Alguna vez me preguntaron qué es el poder. Para mí, y creo que muchas mujeres lo ven así, es: el poder en los hombres, sin ofender, es en qué puesto estás en la organización. Las mujeres lo miden más en la capacidad que tenemos para influenciar al otro, que te escuche y que dialogues con él.

—¿Qué tan importante es el dinero para iniciar un emprendimiento?

—A nosotros nos costó trabajo y tiempo que nos dieran dinero. Pero más que contarle a un emprendedor lo difícil que fue, prefiero decirle lo increíble que es ir a China o India y ver el letrero de Softtek en un edificio. Hoy, por la tecnología, hay forma de arrancar un negocio sin capital. No debemos decir que si no hay dinero, nos tenemos que descartar como emprendedores.

 Tu nombre es lo que trasciende

Blanca Treviño es corredora de maratones en los aeropuertos, jugadora de canasta y amante de los deportes extremos. Su objetivo es trascender, más allá del éxito de un negocio. “Mi padre decía algo bien cierto: te puedes morir rica o pobre y es lo mismo. Pero lo que nunca se desprende de ti es tu nombre; que logres decir que es sinónimo de algo, es trascender. Es dejar una huella más allá de tu entorno cercano. En Softtek no importa si estás en Brasil, Argentina, China o India, la cultura es parecida; eso significa que algo de tu cultura se permeó, que te atreviste a hacer cosas inesperadas o a romper un paradigma”.