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(AFP) – La mantis religiosa ve la vida en tercera dimensión pero de manera diferente a los humanos, así lo anunciaron el jueves investigadores, para quienes este descubrimiento podría llevar a simplificar los procesos de visión de los robots.

El ser humano, monos, gatos, caballos, lechuzas o sapos ven en tercera dimensión. Pero la mantis religiosa es el único insecto conocido que dispone de esta visión estereoscópica.

Este tipo de visión facilita evaluar la distancia a la que se encuentran las cosas. En los humanos cada ojo percibe el mundo que lo rodea de manera ligeramente diferente y el cerebro fusiona todo para formar una única imagen, en relieve.

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Un equipo del Instituto de Neurociencia de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) tuvo la idea de crear lentes en miniatura de tercera dimensión para estudiar la visión de las mantis religiosas.

Equipados con estas minigafas dotadas de lentes coloridos, fijados con cera de abeja, los insectos pudieron tener una sesión de cine en tercera dimensión con exhibición de presas. La ilusión funcionó y las mantis buscaron atraparlas.

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Los investigadores les mostraron luego imágenes más complejas. Lo que les facilitó descubrir que las mantis tenían una visión en tercera dimensión diferente a la de los seres humanos.

“Las mantis solo atacan presas en movimiento, por lo tanto no tienen necesidad de procesar imágenes fijas”, declaró Vivek Nityananda, de la Universidad de Newcastle en un video. “Descubrimos que las mantis no se preocupan de los detalles de la imagen y se limitan a mirar ahí donde la imagen cambia”, agregó.

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El ser humano por el contrario es muy dotado en cuanto a imágenes fijas, subrayan los investigadores, cuyo estudio apareció el jueves en el diario Current Biology.

Este descubrimiento de un mecanismo de visión en tercera dimensión podría conducir a encontrar aplicaciones en robótica.

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Actualmente “muchos robots utilizan la visión estereoscópica para navegar pero esta está generalmente basada en la visión estéreo humana compleja”, subraya Ghaith Tarawneh, co-autor del estudio. Lo que requiere una gran potencia en el ordenador.

Desarrollar una visión en tercera dimensión “rústica”, como la del insecto, cuyo cerebro es muy pequeño, facilitaría economizar potencia. Esto podría aplicarse a los drones.

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