Stanford

Volver al Futuro inspira a expertos en coches autónomos

Investigadores de Stanford prueban estabilidad de vehículos autónomos; el estudio busca la clave para que respondan a situaciones extremas al circular.

Un grupo de estudiantes de Stanford, dirigidos por el profesor de ingeniería mecánica, Chris Gerdes, utilizaron un DeLorean 1981 para realizar pruebas sobre los límites físicos de los automóviles autónomos. ¿Lo mejor? El proyecto se llama MARTY. Bienvenidos al futuro de los automóviles.

MARTY fue fabricado en colaboración con Renovo Motors, una startup que se especializa en desarrollar tecnología para vehículos eléctricos.

El Control Electrónico de Estabilidad (ESC), que tienen la mayoría de los autos modernos, garantiza que el vehículo permanezca dentro de los límites de maniobrabilidad aplicando el freno o apagando el motor cuando sea necesario.

“Queremos diseñar vehículos autónomos capaces de tomar cualquier acción necesaria para evitar un accidentes”, dice Gerdes. “Las leyes de la física pueden limitar lo que hace un auto pero creemos que el software debe ser capaz de cualquier maniobra dentro de esos límites”.

La meta principal de la investigación es aprender a programar un auto como MARTY a tomar de forma autónoma la decisión de cambiar la estabilidad del vehículo para conducir con la fluidez y precisión de un profesional y aprovechar todas las capacidades de la unidad para crear un sistema que lo controle de forma segura bajo cualquier circunstancia.

Eventualmente los especialistas le enseñarán al auto a recorrer cualquier camino y realizar giros pronunciados para evitar algún obstáculo. MARTY ya puede girar de forma continua en un círculo de gran ángulo, un logro significativo que podría ser el primer paso para que un vehículo autónomo enfrente las situaciones más extremas.

Al profesor Gerdes le gustaría que una de las pruebas finales para MARTY fuera circular a la par de un vehículo conducido por un piloto profesional, una práctica común en los deportes motorizados donde un conductor trata de mejorar las maniobras de otro, al tiempo que trata de adivinar los movimientos para evitar un choque.

“Este tipo de pruebas nos ayudará a resolver dos cuestiones: el control del vehículo y su interacción con las personas. Queremos lograr vehículos autónomos que detecten las pequeñas señales que ocurren en el tránsito cotidiano” dice Gerdes.
Aquí puedes ver a MARTY en acción